Los periodistas especializados, así como los analistas, insisten en que Isidro Fainé, presidente de La Caixa (en la imagen), no ha debido mantener los 500 millones de euros -bonita cantidad- de la Obra Benéfico Social (OBS), la misma que mantienen desde hace cinco años.

Aseguran que, con la que está cayendo, la OBS debe pasar a la historia. Lo cierto es que "la que está cayendo" no es otra cosa que el lavado de cerebro financista que impone bancos cada vez más grandes y cada vez menos, esto es, un oligopolio. A ser posible, bancos de inversión, claro está, que juegan con clientes institucionales -esto es, despersonalizados- y, sobre todo, fieles vasallos de la 'Conjura Basilea'.

Es decir, del 'consenso' -antes se llamaba conspiración- de los grandes banqueros y políticos mundiales, consistente en un modelo económico que se mantiene en pie a costa de emitir un océano de deuda pública -que compran sus amigos los banqueros- mientras los políticos desbrozan cualquier oposición a la casta de los banqueros elegidos -pocos y grandes como creo haber dicho antes- que dirigen el crédito mundial, hacen y deshacen en las grandes corporaciones y conculcan por sistema la pequeña propiedad privada. Y el mayor apoyo de los políticos a los banqueros consiste en eso: en salvarle con fondos públicos en caso de quiebra… como puede comprobarse en estos tiempos.

Las cajas de ahorros -en su mayoría fundadas por la Iglesia, no lo olvidemos- se oponían a ese sistema perverso mediante las tres características que el propio Isidro Fainé definió el pasado vienes 1 durante la presentación de resultados: crédito local, cercano a la persona, promoción empresarial (también muy local, podía haber dicho) y la OBS o dividendo social.

Pues bien, Basilea obligó a Fainé, y a todos los demás cajeros, y los había muy buenos, a convertirse en bancos, pero él se ha empeñado en mantener una OBS de 500 millones de euros anuales. En su mayor parte, además, dedicada a la tarea asistencial, no cultural. Y eso es bueno. Es más urgente ayudar a niños sin medios y ancianos moribundos que patrocinar exposiciones artísticas. Al menos, en tiempos de crisis.

No hace moderno aplaudir a un banquero pero en este caso, y por estas razones, hay que hacerlo.

Eulogio López

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