• Sufren la congelación de tarifas de los servicios desde 2002.
  • El Gobierno Kirchner tampoco subvenciona los precios.
  • Primera consecuencia: las compañías no invierten.
  • Y tampoco les interesa vender porque pierden dinero con cada operación.
  • Entre las compañías más afectadas, la eléctrica Endesa.

Aunque las compañías españolas en Argentina mantienen silencio y cautela tras la expropiación de YPF, su situación en el país austral es más que preocupante, sobre todo las que se dedican a servicios.

Y no es para menos. Tras el corralito de diciembre de 2001, el Gobierno argentino congeló las tarifas de los servicios y, lo que es peor, no ofreció ninguna contraprestación a las compañías. Es la trampa de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (en la imagen), que sufren hoy las empresas, no sólo españolas: tienen que vender su servicio a un precio marcado por el Gobierno y sin recibir ningún tipo de contraprestación por parte del Ejecutivo.

Ante esto, las empresas toman medidas, y la primera es dejar de invertir en el país austral. Lógico. Además, llegan a una situación en que no les interesa vender más porque pierden dinero con cada operación. Es lo que ayer dijo Antonio Brufau, presidente de Repsol: "No nos interesaba captar cuota de mercado", afirmó refiriéndose al hecho de que tenían que vender por debajo del coste de producción.

Entre las compañías que están sufriendo esta política de estrangulamiento está Endesa. Desde hace diez años, la eléctrica no puede subir el precio de la luz y no recibe ningún tipo de contraprestación a cambio. Una situación, a todas luces, insostenible.

Pablo Ferrer

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