• Y otros tantos directivos de primera línea que se van a casa.
  • El presidente Gilpérez quiere agilizar la estructura administrativa.
  • Tras el ERE a la plantilla (ya por debajo de los 30.000), ahora hay que tocar la clase directiva.
  • Objetivo: enfocar hacia la tarea comercial para detener la pérdida de clientes y colocar los nuevos productos.

Algo no se le puede negar a Luis Miguel Gilpérez, el nuevo presidente de Telefónica de España, (en la imagen), el principal problema del Grupo: no se está quieto. Ha creado nuevos productos y reducido tarifas para retener clientes... y se ha olvidado de pedir cambios regulatorios: con estos bueyes hay que arar.

Dentro del durísimo programa de reducción de costes, y tras un ERE al que ya se han acogido 4.500 trabajadores, Gilpérez ha decidido empezar con el tajo más difícil, los directivos. En pocas palabras: se carga 25 direcciones de área y otros tantos directivos de primer nivel, lo que conllevará nuevas salidas en cargos subalternos.

Eso supone reducir la estructura de dirección a la mitad, además de suprimir las direcciones institucionales y enfocar los resultados a comercializar productos.

Todo ello al grito de agilizar la estructura. Si se está haciendo un ERE para el personal en convenio, es decir, por abajo, también hay que podar por arriba.

La plantilla total ya baja de los 30.000, pero el móvil sigue en menos de 5.000, el resto corresponde a fijo, al que precisamente cuesta más sacar rendimiento.

Una cosa está clara: en Telefónica de España sobran trabajadores pero aun sobran -proporcionalmente- más directivos.

Eulogio López

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