• El 72% de los ingresos consolidados se generan fuera.
  • El resultado operativo de la filial española ha bajado un 54,2%.
  • Además, el beneficio neto del grupo disminuyó un 46,9% respecto a 2010.
  • La compañía lo justifica por el impacto contable de la compra de Vivo en 2010 y la provisión de gasto por el ERE que tiene en marcha.
  • El gran problema: la saturación del mercado que recrudece la guerra de tarifas.
  • Además, la implantación de la fibra óptica va muy lenta.
  • Para colmo, el mercado iberoamericano está muy reñido, sobre todo en México.
  • Y la gran apuesta de futuro, Telefónica Digital, no da señales de vida.

Los resultados presentados por la multinacional han sido mejores de lo esperado. Así, el grupo ha obtenido un beneficio neto un 46,9% inferior al de 2010. Como decimos, es un resultado mejor de lo previsto, ya que los analistas estimaban una caída entorno al 56%.

La compañía alega que en 2010, gracias a la compra de la brasileña Vivo, logró un impacto contable extraordinario, mientras que en 2011 ha ocurrido lo contrario: ha tenido que provisionar el gasto por el ERE de tres años que tiene en marcha, y que ya está en su segundo ejercicio. En total, esta provisión alcanza los 1.870 millones de euros.

Pero si César Alierta, presidente de Telefónica (en la imagen) podría estar contento con los resultados del grupo, no puede estarlo con los de la filial española que es, a la vista de los datos, su verdadero problema.

De hecho, el 72% de los ingresos consolidados del grupo se generan fuera de los negocios fijo y móvil de Telefónica España, cuyo resultado operativo ha bajado un 54,2% y su beneficio después de amortizaciones ha sido un 40,5% inferior.

Los datos en nuestro país no son buenos porque se dan una serie de problemas a los que la multinacional no es ajena. Para empezar, la guerra de tarifas. El nuevo consejero delegado, Gil Pérez, comenzó una agresiva campaña durante el último trimestre de 2011 para parar la sangría de clientes que le estaban propinando sus competidores -Orange, sobre todo-. Claro, esa estrategia tiene un coste, primero publicitario y luego de rentabilidad. Si se baja la tarida también se reduce el margen de beneficio.

De todas maneras, esto último lo justifican en la empresa afirmando que lo importante es ganar cuota de mercado, es decir, clientes, y no tanto la rentabilidad que puedas obtener de cada uno de ellos. Así, el último trimestre lograron más de 72.000 nuevos clientes netos.

Más problemas: además de acumular cerca de medio millón de reclamaciones -que son muchas-, está la implantación de la fibra óptica. Aseguran que han invertido un 44,2% más en nuestro país, casi 3.000 millones de euros, es decir, cerca del 17% de su facturación. Eso está muy bien, pero la implantación está resultando más lenta de lo previsto.

Por si todo esto fuera poco, el grupo tampoco lo tiene fácil en Iberoamérica, aunque su cifra de negocio creció un 13,5%, hasta alcanzar los 29.237 millones de euros. Lo cierto es que sus competidores de esta parte del Globo también crecen a un ritmo de dos dígitos. Particularmente difícil lo tiene en México y en Centroamérica. Allí, Carlos Slim, mantiene una durísima competencia. Además, el magnate amigo de Felipe González, cuenta con el 'apoyo' oficial.

Así las cosas, la esperanza más sólida de Alierta es Brasil, aunque a día de hoy lo que mejor funciona es el mercado europeo, donde el resultado operativo ha crecido un 27%.

A todo esto, Telefónica Digital, la gran apuesta de futuro anunciada hace ya siete meses, no ha dado señales de vida, y se suponía que iba a ser un nuevo Google. Ya veremos.

Pablo Ferrer

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