Fin del culebrón veraniego, o mejor, de la primera parte de culebrón. Vivendi lo dejó claro este jueves: "La oferta de Telefónica se adapta mejor a los objetivos estratégicos y financieros del grupo".

Con esa decisión quedan claras dos cosas: una, que César Alierta (en la imagen) tiene tres meses -que es el plazo marcado en la negociación- para alcanzar un acuerdo sobre la compra de la brasileña Global Village Telecom (GVT) a su matriz, Vivendi, y dos: que Telecom Italia, que ha dado la razón a Hispanidad en eso de que quería morir matando en Brasil, ha quedado muy mal en todo este proceso.

Con GVT, Telefónica puede dar el salto de león en Hispanoamérica frente a su gran rival, el mexicano Carlos Slim, dueño de América Móvil
Es verdad que Alierta ha tenido que mejorar la oferta por GVT desde los 6.700 millones que ofreció el 5 de agosto a los 7.540 millones que confirmó ayer. Pero esto no ha hecho más empezar, como quien dice.

En el periplo veraniego ha quedado más claro, por si estaba suficientemente aclarado, que a Telefónica le ha servido de muy poco ser el principal accionista de Telecom Italia: no garantiza nada, salvo obstáculos. Los italianos, además, quedan en una situación muy débil en Brasil. Sólo tienen a su filial TIM o lo que es lo mismo, presencia únicamente en el mercado de telefonía móvil y la operadora Oi se plantea una oferta para comprarla (a ver en qué se concreta).

Tengan en cuenta otra cosa: Telefónica tiene que huir del fiasco de su mal calculada inversión en Italia y pintan bastos vender su participación en TI. Evitaría con ello problemas con las autoridades de competencia por la adquisición de GVT. Otra cuestión es que Vivendi quiera comprar esa parte. Objetivamente no le interesa. El grupo francés quiere centrarse en el sector de los medios de comunicación y de contenidos. Como Telefónica, dicho sea de paso.

Lo demás, ya lo saben. Brasil es el gran salto adelante de César Alierta. La operación de compra de GVT tiene varios objetivos, pero el más importante es crecer en ese país, decisivo estratégicamente para dar un salto de león en Hispanoamérica, ser líder allí y, además, frente a su gran rival, el mexicano Carlos Slim, dueño de América Móvil.

En cifra de negocios ya supera a América Móvil, gracias a Vivo, que facturó 12.200 millones en 2013, algo que Slim no ha logrado aún con sus empresas Claro, Net y Embratel. Pero todavía no en el número de clientes, algo que podría cambiar si finalmente se concreta la compra a Vivendi. La operadora española superaría la cifra mágica de los 100 millones, frente a los 96 millones del mexicano.

Mariano Tomás

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