Nos hemos acostumbrado tanto a la telebasura que hasta nos sorprenden las críticas a la misma. Al final, Isabel García, mujer de Santiago de Valle (Caso Mari Luz Cortés) no será juzgada pero, en cualquier caso, el vídeo de Tele 5, se emitió en el programa de Ana Rosa Quintana, quien, naturalmente, se ha ratificado en la inmundicia con mucho estilo: asegura que en ningún caso se utilizó a la presunta esposa del presunto homicida.

Es la misma Ana Rosa que en su momento se rasgaba las vestiduras cuando el presidente de la asociación de la Prensa de Madrid, Fernando G. Urbaneja, criticó el numerito de la reportera Sara Carbonero y el portero de la selección, Iker Casillas, que vivían un apasionado romance en Sudáfrica, a uno y otro lado de la portería del combinado nacional.

No criticaba Urbaneja el romance, que es hombre partidario del amor, seguro, sino el numerito que alrededor del idilio montó Tele 5, emperador de la telemierda. Ana Rosa aseguró que no se sentía representada por Urbaneja.

Pero claro, entre la defensa de Sara Carbonero y la utilización de Isabel García media un abismo. Carbonero es un bombón e Isabel García no es un bombón. La distinción marca un profundo distingo para las defensoras de los derechos de la mujer. Tengan en cuenta que el acoso a la mujer de Santiago del Valle no es un ataque al presunto asesino y pedófilo sino a la propia Mari Luz y a toda la familia Cortés.  

Lo telebasura es contagiosa y siempre se defiende con el mismo argumento. La cadena que lidera Paolo Vasile (sí, don Paolo, márchese usted de España) ya ha convertido CNN en Gran Hermano pero el argumento de los Berlusconi-Vasile-Ana Rosa es sencillo: la audiencia ha mejorado y ante esa mejora nada hay que hablar (aunque luego, los seguidores de GH24 horas se haya derrumbado en febrero). Es un sector muy rentable, al igual que la prostitución y el narcotráfico, con márgenes de lo más elevados.

Y todos callan. Por ejemplo, Tele 5 sigue estando presidido por Alejandro Echevarría, que fuera el editor de El Correo. Todavía estoy esperando una crítica, aunque sea leve, de los excesos de Tele 5 por parte de su presidente. A lo mejor es porque Alechu cobra 900.000 euros por una función meramente representativa. Lo de Ana Rosa es mejor: por su trabajo de presentadora y empresaria (revista AR incluida, cuyo éxito depende del programa y que forma parte de la misma productora) sale por los 4 millones de euros. Está claro: Isabel García no fue presionada y Carbonero sí, pero por Urbaneja. Pero sólo es una sospecha.

Cómo están los medios, Miquelarena.

Eulogio López

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