Genial artículo, en El Mundo, del genial Luis María Anson, que explica como nadie el Rubaldedazo, con perdón.

Sólo un pero al maestro: el Zapaterismo no agoniza, el que agoniza es Zapatero. El Zapaterismo se convierte en Rubalcanismo, porque ambos se parecen como dos gotas de agua. Tanto Rubalcaba como ZP han pretendido el social-nacionalismo, una unión de PSOE y nacionalistas para parar al Partido Popular.

El jacobino centralista Rubalcaba, que sacaba de quicio a los socialistas catalanes de José Montilla pretende ahora una alianza contra-natura para antes de las Generales, a fin de que no gobierne la lista más votada (salvo que consiga mayoría absoluta). Rubalcaba alienta ahora la amistad con Artur Mas... de la misma forma que lo hizo Zapatero hace cuatro años, hasta la ruptura provocada por Montilla.

Lo mismo con el PNV. Rubalcaba ha pasado de ser el hombre fuerte contra ETA al padrino de Bildu. En este punto, error tremendo de Patxi López. Que ha luchado contra ZP cansado de sus mentiras y ahora sale de Málaga para caer en Malagón: A Rasputín Rubalcaba le faltará tiempo para vender la Lehendakaritza a cambio de un pacto PSOE-PNV en Madrid.

Lo único que no cambiará será la Cristofobia. Todo lo que sea darle tobas al cura seguirá igual que Rubalcaba que con ZP. Me dicen que Rubalcaba es masón. La verdad es que el masón del siglo XI sólo se parece al del siglo XXI en su odio a la Iglesia y en su elitismo. Por lo demás, tiene una ideología política de condición variable: son maquinarias de poder y si pierden el poder también pierden su ideario, más que nada porque es una misma cosa.

Eulogio López

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