• Cerca de 500.000 refugiados han llegado a Jordania huyendo de la crueldad del conflicto en su tierra.
  • Una religiosa comboniana cuenta: "La mayoría de los niños que llegan a nuestro hospital tienen el terror en sus ojos".
  • Entre los refugiados también se presentan afecciones psicológicas: "Hace unos días vino a nosotros un padre con su pequeña hija que había perdido todo su cabello por el estrés", cuenta la religiosa.
Mientras el conflicto sirio se perpetúa en el tiempo, sus efectos se van conociendo con más detalle. Por ejemplo, según informa Gaudium Press y recoge AIN, la situación de los refugiados sirios en Jordania es cada vez más preocupante. Cerca de 500.000 han llegado al país huyendo de la crueldad del conflicto en su tierra, y desbordan la capacidad del Reino para su atención. Más de 30.000 han llegado en los últimos meses a la provincia de Karak y han encontrado un alivio a sus dolencias en el hospital católico de Karak, única clínica equipada de la región.

La labor que realizan en ese hospital católico es de quitarse el sombrero. La Hermana Adele Fumagalli, religiosa comboniana que sirve en esa institución, describió la preocupación de la Iglesia por el bienestar de los refugiados. "En la noche y en la mañana, cuando estamos en la capilla, nuestros primeros pensamientos son para aquellos que han cruzado el desierto para huir en la noche", relató la religiosa. "Basamos nuestro servicio en la caridad y acogemos a esas personas que sufren en silencio".

La imposibilidad de ser atendidos en el campo de refugiados en Zarqa, en el norte del país, ha llevado a los migrantes a desplazarse a otras regiones, donde viven con grandes limitaciones. Con frecuencia, los refugiados comparten espacios muy pequeños donde viven varias familias y entre ellos se encuentran personas gravemente enfermas. "Estas personas necesitan cuidados médicos y hospitalización", explicó la Hna. Fumagalli.

"Cuidamos especialmente de las mujeres en embarazo que frecuentemente no tienen cuidados prenatales y de los niños quienes, a causa de las incomodidades, el frío y la falta de medicina, padecen diferentes enfermedades desde infecciones respiratorias y problemas gastrointestinales serios", describió la religiosa.

Entre los refugiados también se presentan afecciones psicológicas. "Hace unos días vino a nosotros un padre con su pequeña hija que había perdido todo su cabello por el estrés", relató la Hna. Fumagalli. "La mayoría de los niños que llegan a nuestro hospital tienen el terror en sus ojos".

El Hospital de Karak tiene una capacidad de 40 camas y es patrocinado por la Asociación Católica para el Bienestar de Oriente Próximo, una agencia vaticana de ayuda para la población de Medio Oriente. La Iglesia Católica ha trabajado con toda su estructura y a través de Cáritas para la atención de los afectados por el conflicto sirio. "Otras organizaciones locales piden nuestra cooperación", describió la religiosa. "Nuestro hospital sigue siendo el punto de referencia para el sur de Jordania. Nuestro servicio continúa con la ayuda de la Iglesia y nuestros generosos benefactores", concluyó.

Gran labor la de estos católicos con los que sufren a causa del conflicto sirio. Una muy buena noticia. Porque no todo han de ser malas noticias.

José Ángel Gutiérrez
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