• La idea de Montoro consiste en aplicar las tasas que propone a todo tipo de energía y mantener las primas alza renovables.
  • Para el secretario de Estado de Energía, Fernando Marti, eso significa condenar a los españoles a nuevas subidas de la tarifa de la luz sin solucionar el problema del déficit de tarifa.
  • Pero Rajoy, harto de enfrentamientos, prefiere una reforma por etapas.

La reforma energética del Gobierno Rajoy empieza a resultar curiosa. Los dos elementos de este vodevil perpetuamente aplazado son el enfrentamiento entre el Ministerio de Energía y Hacienda y, ojo, entre el secretario de Estado de Energía, Fernando Marti y el gran valedor de la carísima energía verde, especialmente la solar, que es el jefe de la Oficina Económica de Moncloa, Álvaro Nadal (en la imagen) , el gran defensor de las primas –es decir, a la postre, subvenciones públicas- a la energía solar.
Total, que ante la imposibilidad de nuevos retrasos, Montoro propone que se haga una reforma por etapas: en la primera, no se tocarán las primas a las renovables pero sí se les impondrá nuevos impuestos a todas las fuentes de energía: renovables, nuclear, ciclo combinado, etc.
El ministro Soria se rebela contra esta reforma parcial pero es su secretario de Estado de Energía, Fernando Marti, quien ha puesto los argumentos sobre la mesa: subir los impuestos sin rebajar las primas significa que los españoles pagarán cada vez más cara la luz, que no se anulará -como mucho, se contendrá-, el déficit de tarifa y que, encima, se frenará la inversión de las compras por ejemplo, en distribución.

Pero a Rajoy, harto de los enfrentamientos, públicos entre sus ministros, no le parece mal la idea. Lo que le importa es ir quemando etapas y poder presumir de haber lanzado una reforma energética. De las primas hablaremos luego. Aunque no se sepa cuándo será luego.

Miriam Prat

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