• Y las Comunidades Autónomas hacen de su capa un sayo, también las del PP.
  • El problema no es únicamente español: en Europa tampoco hay unanimidad.
  • El ministro advierte: las empresas se marcharán a Estados Unidos.

No es la primera vez que el ministro de Industria, José Manuel Soria (en la imagen), apoya la técnica de la fractura hidráulica, también llamada fracking, para establecer si existen o no yacimientos de gas en nuestro país. La última vez fue este martes, durante la presentación de la Agenda para el Fortalecimiento del Sector Industrial en España.

El sector ve bien las palabras de Soria, pero exige más. Las empresas dispuestas a invertir en la exploración de hidrocarburos, convencionales o no, piden un marco regulatorio estable. En otras palabras: que se unifique la legislación y que la Administración Central asuma todas las competencias.

A día de hoy, cada CCAA hace de su capa un sayo, también las del PP. Un ejemplo: el presidente de Baleares, José Ramón Bauzá, que en marzo amenazó con ir a los tribunales si el Gobierno autorizaba las prospecciones de petróleo en el mar balear. Además, las compañías denuncian que los gobiernos autonómicos, a pesar de las distintas sentencias del Tribunal Supremo, dificultan todo lo que pueden los trabajos de prospección.

Pero el problema no es sólo español. En Europa tampoco hay unanimidad. Reino Unido y Polonia están a favor del fracking, pero Francia y Bulgaria lo han prohibido expresamente. Por eso, el ministro Soria advirtió este martes del riesgo que podríamos afrontar dentro de unos años: que las empresas se marchen a Estados Unidos, donde las técnicas de prospección de hidrocarburos están a la orden del día y han logrado abaratar la factura energética.

Como ya adelantamos en Hispanidad, la fractura hidráulica garantizaría el suministro energético de nuestro país durante 55 años.

Pablo Ferrer

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