Occidente pide respeto para los Derechos Humanos, pero no tiene alternativas

Bashar Al Asad ha optado por seguir los pasos de Gadafi: dar señales de paz con el levantamiento del estado de emergencia para reprimir inmediatamente después a los manifestantes con una violencia desproporcionada.

Hasta el momento, otros gestos del régimen, como la dimisión del Gobierno en bloque o la liberación de presos políticos, habían logrado aliviar la tensión hasta que Al Asad ha optado por los tanques y los disparos contra los manifestantes. Las revueltas en Siria han provocado ya más de 120 muertos.

Mientras, Occidente no sabe qué hacer. El Gobierno español pide que se respeten los derechos humanos y Estados Unidos anuncia sanciones contra altos cargos del régimen sirio. Se da la circunstancia de que las revueltas se producen contra regímenes laicos que se enfrentan a grupos relacionados con los Hermanos Musulmanes: es el caso de Libia, Siria, Egipto y Túnez. Se trata ciertamente de dictaduras, pero la alternativa de Gobierno en no mucho tiempo podría parecerse a Irán o Afganistán. Que les pregunten si no a los coptos, que temen la llegada de un régimen islamista y piden que Egipto continúe siendo un país laico.

Mariano Tomás

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