En estas estamos. Los islamistas de ISIS crucifican a ocho personas que, dado lo poco que sabemos sobre los motivos, no debían caerles bien. En lugar de pegarles un tiro los han clavado en una cruz por aquello de ridiculizar al cristianismo que es lo que odian. Ocurrió cerca de la ciudad de Alepo, que Bashar Al Assad no ha conseguido reconquistar... lamentablemente.

ISIS es un ejército de matones fanáticos que ha sorprendido al Régimen de una nación grande y poblada, como es Irak, a cuyo ejército ha puesto en fuga. Han nombrado califa a un barbián de poca monta y ya amenazan con seguir asesinando tanto a cristianos como a musulmanes de bien, pero preferentemente a los primeros.

¿Cómo es posible que esos rufianes hayan puesto en fuga a un Ejército como el iraquí, formado por las tropas de élite norteamericanas Pues no es ningún secreto militar. Por dos razones: por la política de Obama (en la imagen junto a Putin), que incluso quiso entregarles el poder en Damasco y por el dinero y las armas que le llegan no desde los Estados talibanes, sino desde Arabia Saudí y otros amigos de Occidente y de Washington, que les han armado con tal de que destronen al sirio Al Assad.

¿Y quién evitó que ISIS tomara el poder en Siria Rusia, no Estados Unidos. Putin, que se enfrentó a Barack Obama y apoyó militarmente a Siria. Ahora, mientras el paperas de John Kerry se resiste a apoyar a Irak frente a ISIS, Putin ha decidido armar a los iraquíes para defenderse de los bárbaros.

Putin marca el camino, Obama el desatino. Y esto es triste que haya que decirlo desde España.

Lo que viene a demostrar, una vez más, que Occidente pierda las guerras por suicidio. Obama es un suicida que quiere acabar con la civilización occidental. Es decir, que nos está suicidando a todos. Como recordaba Chesterton, una vez más el peligro no está en Moscú, sino en Washington.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com