• Rosa García ejecuta el ERE que negaba.
  • La multinacional atraviesa una mala situación en el país porque depende del presupuesto público y éste se ha reducido drásticamente.
  • Su dependencia del sector público se ha concretado siempre en su estrategia de nombrar a un presidente cercano al Gobierno de turno.
  • Siemens se ha convertido en lo contrario que Inditex: todo lo fabrica en Alemania, menos algunas 'migajas' que produce en nuestro país, pero nos lo vende a nosotros.

Hace unas pocas semanas, Siemens España negó a Hispanidad la existencia de un ERE. Pues miren por dónde, el ERE estaba al caer. De hecho, ya ha llegado y afecta a unos 198 trabajadores de la multinacional alemana en nuestro país. Según la empresa –la misma que negó el ERE- actualmente cuenta con 2.972 empleados en España. Es decir, que el expediente de regulación de empleo afecta al 6,6% de la plantilla de la filial.

Según la compañía, esta medida se ha tomado debido a la "importante erosión" que ha provocado la crisis en los objetivos de la empresa en nuestro país, y a su previsión de una "considerable reducción" en la entrada de nuevos pedidos.

Les ha faltado decir –no se preocupen, que para esto estamos nosotros- que el presupuesto público se ha reducido drásticamente, sobre todo en sanidad y en infraestructuras, y que, por lo tanto, su negocio en España también. Y que nadie piense que es una exageración.

Ya en el mes de febrero de este año, con un Gobierno recién nombrado, Rosa García, presidenta de Siemens España (en la imagen), explicó que ya estaban en contacto con varios ministerios. Lo cierto es que además de con el Ejecutivo central, García lo ha intentado –y lo sigue haciendo- con CCAA y Ayuntamientos, pero de momento sin el éxito esperado.

Otro dato en esta línea: la estrategia que la multinacional germana ha mantenido en nuestro país se ha caracterizado siempre por nombrar a un presidente cercano al Gobierno de turno.

Para los más jóvenes, recordaremos que durante la etapa de Felipe González, fue el socialista Francisco Francés el que estuvo al frente de Siemens. Por cierto, Francés fue condenado por el caso del AVE, o financiación irregular del PSOE. Con la llegada de Aznar, el número uno de la multinacional en España pasó a ser Eduardo Montes, amigo personal del presidente. Con Zapatero, desde la central en Alemania se buscó y encontró a Francisco Belil, un progre llegado desde la también germana Bayer. Y ya más reciente fue la incorporación de Rosa García (en la imagen) –próxima al PP- en el verano de 2011. Tocaba relevo porque todas las encuestas daban como ganador a Rajoy.

Además de esta estrategia de cambiar al jefe según el Gobierno de turno, Siemens se ha convertido en justo lo contrario que Inditex, que aunque vende sus productos por todo el mundo –y con mucho éxito, por cierto-, mantiene su I D en La Coruña. Siemens, en cambio, produce todo –menos algunas migajas sin importancia- en Alemania, para luego vendernos sus productos. De esta manera, logra controlar las infraestructuras de nuestro país al mismo tiempo que detiene el crecimiento de las ingenierías españolas, o sea, de sus posibles competidores.
Pablo Ferrer
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