La compañía alemana se anuncia como un negocio limpio, mientras el Gobierno griego formaliza su acusación de soborno

En 2008 el anterior CEO de Siemens EspañaEduardo Montes, salía de la empresa perseguido por las acusaciones de soborno. La llegada de Peter Löscher a la presidencia de Siemens había sido el inicio de una operación de limpieza de imagen que suponía prescindir de Montes.

No era el único ni el último caso: Siemens era la multinacional con más acusaciones de soborno en todo el mundo, con dos directivos condenados en Italia, la SEC abriendo una investigación en Estados Unidos y el Estado colombiano impidiendo a Siemens que se presentara siquiera a los concursos.

En España, el cambio de directiva implicó la apertura de una investigación a los seis miembros del anterior comité de dirección, cesados con cuatro años de salario, pero pendientes del resultado de la investigación. Desde Alemania, Löscher no olvidaba el caso AVE, inserto en la trama Filesa, por el que el antecesor de Montes, Francisco Francés, fue condenado. El cese de Montes no dejó de suponer para el directivo una travesía por el desierto, ya que le impidió acceder, por ejemplo, a la Presidencia de General Electric España.

En un desayuno organizado este miércoles por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), Hispanidad preguntó a Francisco Belil por el resultado de las investigaciones sobre Montes. El actual responsable de Siemens España aclaró que no se ha encontrado nada y que están satisfechos. Por una parte, no deja de llamar la atención que se organizara toda una caza de brujas para no llegar a nada. Por otra, no sabemos si aún resultaría más chocante que el actual presidente de la patronal eléctrica, UNESA, fuera acusado por su antigua compañía, con intereses en el sector energético. Arrieritos somos.

En el mismo desayuno, Francisco Belil reconoció que Siemens ha sido criticada a causa de las condenas por soborno y expuso la compliance (que puede traducirse como buen comportamiento ético) como una ventaja competitiva de la compañía. Se da por cerrada la anterior etapa: Hemos hecho los deberes, repitió en varios momentos de su presentación Belil. De modo que la empresa parece querer tomar la transparencia como lema: Sólo los negocios limpios son negocios Siemens.

Mal día para formular el anuncio porque en ese mismo instante las agencias estaban informando sobre la denuncia del Gobierno griego contra Siemens. Tras once meses de investigación, el Ejecutivo heleno exigirá indemnizaciones a la compañía alemana por el presunto amaño de concursos públicos, procesos en los que se les acusa de haber empleado unos 100 millones de euros en sobornos a políticos. Grecia depende del cluster regional denominado Suroeste de Europa, que abarca 17 países (España entre ellos) y cuyo CEO es precisamente Francisco Belil. Para colmo, tras conocerse la acusación formal, el ministro griego de Estado, Haris Pambúkis, recordó que el escándalo de Siemens es mundial.

Rodrigo Martín

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