Ahora, además, se necesita que el resto de Occidente, incluida España, haga lo propio, y ayude a Francia contra el fanatismo islámico y acabe con la mayor industria mundial del secuestro que han conocido los tiempos modernos, incluida la Colombia de las FARC marxistas y el narcotráfico capitalista.

Sé que Hollande (en la imagen) es un hombre con muchos riesgos. Otro alumno del maestro Ciruela del progresismo occidental, el señor Zapatero, que ha sentado escuela hasta en la Casa Blanca. Ahora bien, aunque la guerra sólo puede ser el último recurso, lo que está pasando en Somalia, Malí, Sudán o Chad, y, ojo, cada vez más, en Nigeria y todo el Golfo de África, la zona de expansión del Islam esclavista, se está convirtiendo en verdad en zona de último recurso.

Por otra parte, que Cristianismo e Islam convivan en paz es bueno, entre otras cosas porque la paz es una exigencia de ambos credos. Pero convivir no significa hacer compatible lo que es incompatible, y cristianismo e Islam lo son. La razón es muy sencilla: el cristiano llama Padre a Dios. Para el musulmán, calificar a Dios como Padre es una blasfemia.

También podríamos hablar de la incompatibilidad entre el Corán y la democracia, pero esa es otra historia y menos relevante para la cuestión que nos ocupa.

Eulogio López

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