Bruselas pretende que España reduzca las cuotas sociales y para compensar, suba el IVA. La vicepresidenta primera ha dicho que no, porque en España urge relanzar el consumo.

Eso está muy bien, pero lo cierto es que la gente no deja de conseguir porque los productos sean más caros sino porque no tiene dinero, que es distinto.  

La gente no deja de gastar porque lo productos suban un 2% sino porque no tiene un duro, mejor un euro, con qué pagarlas. Por no subir el IVA no se va a reactivar el consumo si no se reactiva el empleo.

Nunca es bueno subir impuestos y mucho menos uno que ya pasó del 16 al 18% hace un año. Ahora bien, a la fuerza ahorcan, y cambiar cuotas por IVA es una buena idea, porque reducir los impuestos laborales siempre es bueno y porque, además, subir el IVA beneficia las exportaciones y retrae las exportaciones, algo de lo que España anda muy necesitada.

La otra propuesta de Bruselas es subir el precio de los carburantes y de la luz. Eso ya resulta más peligroso. La luz no es especialmente cara en España para el particular, pero si subimos el precio de la luz -que habrá que subirlo- no servirá para crear empleo, como ocurre con las cuotas, sino para pagar la absurda energía verde que Zapatero subvenciona con tanta generosidad que nos está llevando a la ruina.

Y sí, hay margen para subir el precio del combustible. Ahora bien, subir el precio de los combustibles representa un peligroso encarecimiento de los costes para empresas y pymes, es decir, para los que crean puestos de trabajo. Subir el precio del combustible beneficia además al Gobierno, que podrá así reducir su déficit fiscal pero no ayuda al crecimiento económico, es decir, no ayuda a los españoles.

En cualquier caso, Salgado no debería negarse a cambiar cuotas por IVA. De hecho, es lo que debería haber hecho hace mucho tiempo.

Eulogio López

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