El día 25 de marzo se celebra el Día Internacional en Defensa de la Vida con diversos actos públicos que se celebrarán en todas las ciudades del orbe, para exigir el "SÍ A LA VIDA". No matar a seres inocentes, débiles e indefensos. En Madrid, la Plataforma Sí a la Vida, convoca para el día sábado 24 de marzo, una concentración en la Puerta del Sol, a las 17,00 horas.

Con esta conmemoración, se quiere hacer una llamada a la sociedad para que se renueve la conciencia del valor de toda vida humana y se exija su respeto y protección legal, sin excepción alguna, desde la concepción hasta la muerte natural. 

En un momento en el que Europa vive un profundo cambio social y económico, se pide que se tenga en cuenta que una sociedad no es justa ni viable si no se protege a los más débiles, si no se expresa una clara protección al más elemental de los derechos humanos: el derecho a la vida.



Se piden leyes y políticas públicas que se impliquen con la defensa de la vida y rompan, decisivamente, con la cultura de la muerte que ha ido aumentando en toda Europa, a lo largo de las últimas décadas.

Así mismo, se exige la abolición de toda legislación que permita del aborto, las prácticas eutanásicas y la manipulación y destrucción de embriones humanos.

Se requiere a los medios de comunicación para que difundan una imagen positiva de la vida, la maternidad y el embarazo.

También se pide una legislación que proteja y ayude a la mujer embarazada para facilitarle el ejercicio de su derecho a ser madre,

Se exige a las Administraciones públicas una especial protección a los discapacitados, ancianos y enfermos terminales, proporcionando los medios necesarios para mejorar su calidad de vida, de modo especial en sus últimos días, así como el desarrollo de los cuidados paliativos. Por último, se solicita el respeto a la objeción de conciencia y también se apoya a los profesionales de la salud que se niegan a colaborar con cualquier práctica que atente contra la vida humana.

La persona es un ser humano espiritual, racional y libre. Por lo tanto posee, inviolablemente, la dignidad humana, el derecho a ser respetado y a la vida, al trabajo y a la libertad, según se recoge en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Clemente Ferrer

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