• El Gobierno Rajoy paraliza las subvenciones -las subvenciones 'paralizables'- de la carísima energía verde, la peor herencia energética de Zapatero.
  • De otra forma, no era posible poner coto al déficit de tarifa.
  • La que más sufrirá será la Triple A: Abengoa, ACS y Acciona.
  • Ahora hay que ver el alcance del recorte y el coste del mismo.
  • Y lo que resulta tan gravoso, o más, que la energía solar son las primas al carbón nacional.
  • Un dato clave: la demanda no remonta. Ya no es que la energía ecológica les salga carísima a los españoles: ahora, simplemente no se necesita.

Como anticipara Hispanidad, el Gobierno ha decidido rechazar las presiones de la Triple A (Abengoa, ACS y Acciona) y ha decretado la moratoria en las primas a la energía solar. En otras palabras, si no se subvenciona menos a la energía solar no es posible reducir el déficit de tarifa, verdadera espada de Damocles que pende sobre todo el sector eléctrico, porque, si seguimos subvencionando a los millonarios propietarios de la muy ecológica energía termosolar (las subvenciones a las fotovoltaicas ya no tienen remedio), las cuentas del PER no salen.

Al final, se ha impuesto la cordura y la premura. Cordura porque no es posible mantener esa sangría y premura porque no es posible esperar a la elaboración del modelo energético del PP, que está fechado para marzo. El enfermo se desangraba y había que actuar ya. El ministro José Manuel Soria lo anunciaba tras la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, celebrado en Moncloa el viernes 27. Naturalmente la familia Abengoa, Florentino Pérez y los Entrecanales ya han puesto el grito en el cielo y pretenderán mitigar el daño a sus bolsillos en el desarrollo o renunciarán a sus centrales y exigirán al Gobierno que se las pague. El secretario de Estado de Energía, Fernando Martí (en la imagen) lo tiene claro: prefiere pagarles lo ya invertido en la construcción a estarles pagando durante veinte años unas subvenciones draconianas por una energía que no se precisa.

Porque esa es otra. No es sólo que las renovables sean carísimas para los españoles, es que, además, ahora, por la caída de la demanda, hay sobre-oferta. Vamos, que no sólo es cara, sino innecesaria.

Miriam Prat

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