Sanidad madrileña y televisión pública griega. La Comunidad de Madrid ha imitado a otras comunidades autónomas -y ahora será imitada por la catalana- y externalizará la gestión de seis hospitales públicos madrileños. Es decir, ya tenemos el dilema entre público o privado, sea la propiedad o la gestión.

¿Qué prefiero yo, sanidad pública o privada En principio, siempre prefiero lo privado, pero sin especial entusiasmo. Lo prefiero porque lo público no es público, es estatal, es decir, mandan los políticos. Los particulares simplemente pagamos. Pero no con especial entusiasmo, porque lo que todos deberíamos meternos en la cabeza es que lo importante no es que una empresa o una prestación social, sea pública o privada, sino que sea grande o pequeña. No soy un fan de la propiedad privada sino de la propiedad privada pequeña.

En plata: me parece muy bien que Ignacio González, presidente madrileño (en la imagen), externalice la gestión mientras no se le otorgue a grandes multinacionales del sector, especialmente extranjeras, especialmente cotizadas en Bolsa. Por ejemplo, no me gusta el candidato Sanitas, como ya he dicho que no me gustaba la otra multinacional que rige hospitales en Madrid y Cataluña: Capio, por idénticas razones. Lo grande es ingobernable y, en cualquier caso, si Sanitas o Capio no cumplen, el Estado español, ministerio o consejería, no tendrán fuerzas para darles un buen tirón de orejas.

Lo mismo ocurre con la otra noticia reciente, el cierre de la televisión pública griega. Si fuera privada, mejor, pero si fuera pequeña muchísimo mejor. Las alabadas televisiones públicas europeas se han convertido en gigantes con carácter funcionarial, amante de lo políticamente correcto y con un carácter contrario al que pregonan: de pluralismo, nada. Si alguien sigue el pensamiento políticamente correcto, más bien el pensamiento único, son las televisiones públicas.

Propiedad privada, sí. Pero, sobre todo, propiedad privada pequeña.

Eulogio López

[email protected]