Lo de menos es que el Banco de España, un nido de técnicos más bien presumidos, solicite moderación salarial -a eso estamos acostumbrados-, y miniempleos para los jóvenes.

Algo más grave me parece que pida la supresión del salario mínimo interprofesional. Recuerden que está fijado en 758 euros brutos por doce mensualidades (641 si son catorce), y que está congelado desde hace cuatro años. Con ese dinero vives tú y tu familia numerosa a cuerpo de rey en España.

Pues bien, ahora, los chicos del gobernador Luis María Linde (en la imagen) van más allá y quieren suprimirlo, quizás con la poco secreta esperanza de que se pueda trabajar 40 horas semanales por mucho menos que esos 641 euros. Ya saben: hay que mejorar la competitividad. Yo propongo que el gobernador del Banco de España cobre precisamente eso: el salario mínimo. A lo mejor ordena a su Servicio de Estudios que reescriba el texto.

Y también resulta grave que la vicepresidenta primera, a la que le está creciendo la nariz, doña Soraya Sáenz de Santamaría, respalde al gobernador aduciendo que no son muchos los españoles que cobran el salario mínimo. Bueno, sí que lo son porque superan los 400.000.

Pero la importancia del salario mínimo es que es mínimo. Es decir, indicia toda la escala salarial y además sirve para una ecuación importante: la de que el SMI nunca se sitúe por debajo del 60% del salario medio, en orden a una más justa distribución salarial. ¿En qué países no alcana el SMI el salario medio En algunos, por ejemplo, en España.

Por cierto, el salario mínimo español es la mitad del francés y la mitad del salario mínimo en la rescatada Irlanda.

Eulogio López

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