La oposición interna y los bancos acreedores insisten en que debe vender un paquete de Repsol -entre un 5 y un 10%- para sanear el balance. Bankia también se suma a los bancos rebeldes y deja sólo al Santander. Encima, las condiciones de refinanciación son leoninas

A Del Rivero le queda el apoyo del ICO y busca nuevos prestamistas en Sudamérica. Y el pacto con Pemex pende de un hilo.

 
Al presidente de Sacyr, Luis del Rivero, le crecen los enanos del circo. La oposición interna, capitaneada por Demetrio Carceller y Juan Abelló, y cada vez más apoyada por las cajas de ahorros (14,5%) coinciden con la mayoría que comienza a imponerse entre los bancos acreedores del crédito de 4.900 millones de euros con los que Sacyr compró el 20% de Repsol y cuya garantía es, precisamente, esas acciones.

La reunión de la veintena de bancos acreedores del pasado lunes fue muy dura con la constructora. Ya es sabido que 1.400 millones del total se dieron de baja. Por eso, Del Rivero ha volado a Iberoamérica para intentar que otras entidades sustituyan a las que se han dado de baja. Entre ellas, Citi (490 millones), ING (280 millones), RBS (245) y BPI (240).

Pero el asunto no acaba ahí, Bankia, cuarto prestamista del consorcio, con 430 millones de euros, se distancia del Santander y aunque se había comprometido a refinanciar ahora se lo está pensando. El propio grupo de Emilio Botín no quiere capitanear un segundo sindicato, aunque se encuentra muy presionado por el Gobierno Zapatero para que continúe apoyando a Luis del Rivero, mientras espera que, antes de abandonar Moncloa, le conceda el indulto a Alfredo Sáenz. Y encima, las condiciones impuestas para esta difícil refinanciación son leoninas: 3,5 puntos sobre euribor más comisión del 2,5%.

Vamos, que el único apoyo firme a Del Rivero en el sindicato es el del Instituto de Crédito Oficial (ICO), precisamente el que no se sabe qué pinta en un préstamo sindicado a una gran empresa y en una operación hostil. Pero en el ICO manda Zapatero.

Y de postre, el pacto con Pemex pende de un hilo. Los mexicanos no quieren abrir una batalla con Repsol y con el futuro Gobierno español del Partido Popular.

En resumen, todos señalan a Del Rivero la puerta de salida -de salida al problema-: vender un paquete de Repsol entre el 5 y el 10%. Ahora bien, el constructor murciano se niega en redondo: prefiere endeudar más a la compañía antes que perder la batalla con Antonio Brufau.

Miriam Prat

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