Y también la pacificación de Euskadi. El vicepresidente, a la conquista de los nacionalismos catalán y vasco

 

El vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, le ha robado dos ideas a Zapatero: la pacificación de Euskadi a cualquier precio y la resurrección del social-nacionalismo, la alianza con los nacionalismos catalán y vasco y con cualquier otro nacionalismo con cuya alianza se le pueden parar los pies al PP.

Y es que Rubalcaba sabe que, para ganar al PP, con el poco tiempo que le ha dejado ZP, empeñado en hundirle y en lanzar a Carme Chacón como lideresa del PSOE y candidata para 2016, necesita muchos apoyos. En definitiva, la situación se parece algo a las de 2004, cuando la salvajada del 11-M, salvajada que, convenientemente utilizada por Rubalcaba y el entonces todopoderoso grupo PRISA, siempre a su servicio, consiguió darle la vuelta a todas las encuestas en 48 horas.

Una de las bazas robadas a ZP consiste en lograr la pacificación de Euskadi. Eusko Alkartasuna y el PNV se han convertido en los agentes más queridos por Rasputín Rubalcaba. Primer dato: Bildu asegura que se equivocó al calificar de 'incidente' el tiroteo en Francia y ahora parece decidido a condenar la violencia de ETA aunque lleve en sus listas a pro-etarras. En definitiva, bajo un manto de aparente firmeza, Rubalcaba, que jamás ha dejado de hablar con la banda, busca el abandono de la violencia por la banda, o al menos la apariencia de abandono, antes de las Generales de 2012. O sea, el paripé de ETA. ¿Que se siguen deteniendo etarras? ¡Hombre, sólo faltaría…!

Todo ello con el apoyo del PNV, que sigue reclamando al PSOE la Lehenkaritzia perdida.

Pero el social-nacionalismo aún se deja ver más en Cataluña. Allí acudió Rubalcaba el pasado miércoles. Precisamente Rubalcaba, el socialista jacobino que dedicado a ponerle zancadillas al soberanista Maragall y al aprendiz de soberanista José Montilla. Sí, el mismísimo Rubalcaba, al que en materia de centralismo ni Franco podría darle lecciones, jugueteaba con las palabras y casi prometía a CIU una negociación sobre financiación, el nuevo escudo de Artur Mas, que quiere un cupo catalán y la independencia fiscal catalana.

Lo dicho, Rubalcaba resucita el social-nacionalismo de ZP, o alianza entre el centralista PSOE y los regionalismos y nacionalismos de cualquier lugar de la península.

Miriam Prat

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