Sobre todo, intenta evitar una reducción de funcionarios. Ni España ni Francia ni Italia necesitan rescate… pero el Gobierno ZP reclama 6.000 millones a corto. Merkel y Sarkozy se reúnen el martes sin cambios de estrategia: "tranquilizar a los mercados". Lo mejor: la prima de riesgo española no se dispara porque ahora todos estamos en el mismo barco

El mundo arde pero los políticos españoles a lo suyo: las próximas elecciones generales del 20-N, en una larguísima campaña electoral.

Por eso, el candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, no quiere que Zapatero promulgue nuevas reformas –es decir, recortes- impopulares que le resten votos. De otra forma, no podrá lanzar su principal mensaje electoral: si la derecha llega al poder habrá recortes sociales. Lo cual es cierto: habrá recortes sociales llegue Mariano Rajoy a La Moncloa… o se mantengan los socialistas.

Especialmente, Rubalcaba se niega a la gran reforma –el gran recorte- que consiste en reducir el tamaño del Estado, vulgo, reducir el número de funcionarios y de organismo y entes públicos. Eso no vende en campaña.

La presión de Rubalcaba llega en víspera del Consejo de Ministros extraordinarios del próximo viernes 19, en el que el Gobierno ZP aprobará nuevas medidas económicas… que se venderán bajo el eslogan "No tocamos los derechos sociales", sea lo que sea lo que cada cual entienda por los redichos derechos sociales.

En el entretanto, la semana viene marcada por la reunión del martes 16 entre el presidente francés, Nicolás Sarkozy y la canciller alemana Angela Merkel. La verdad es que ni uno ni otro están dispuestos a cambiar la estrategia general que ha conducido al desastre a Eurolandia, consistente en "tranquilizar a los mercados financieros" en lugar de enfrentarse a ellos y no darles más munición, esto es, no emitir más deuda.

De hecho, el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, insiste en que ni Francia, ni Italia, ni España necesitan rescate. En resumen, que el tsunami ha crecido de tal forma que no hay capacidad para nuevos rescates. Vamos, que toda la zona Euro se salva o toda la zona euro se condena. De hecho, por eso la prima de riesgo española no se dispara de nuevo –aunque sigue siendo fortísima-: ahora los especuladores saben que Europa ya no está dispuesta a poner un euro más en rescates a ningún precio. Sencillamente porque no puede. Según se mire, es la parte positiva del asunto.

Ejemplo: el Tesoro público español se prepara para pedirle mañana a los inversores en deuda más de 6.000 millones de euros, en letras, es decir, a corto plazo, mientras el Gobierno sabe que está emitiendo deuda, no para prestaciones públicas o para inversiones públicas, sino para pagar deuda anterior e inflar más la burbuja.

Eulogio López

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