Resulta que Mariano Rajoy dijo aquello de que el PP iba a hacer una política económica como Dios manda.

Una expresión popular, nada ofensiva, aunque en consonancia con el espíritu del sujeto agente: si algo le molesta al líder del PP es concretar sus muy genéricos planteamientos, eso sí.

Entonces le respondió su contrincante, Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato socialista de forma brillante, con la sutil ironía que le caracteriza:

"Como tengamos que esperar a que Dios nos mande algunas indicaciones económicas, vamos listos, vamos listos".

Pero qué gracioso es este chavalote. Simpaticón, de la escuela blasfemia del Gran Wyoming responsable de la programación de blasfemias e irreverencias varias dentro del grupo Mediapro-La Sexta, el favorito de Zapatero, creadora gracias a los favores del Gobierno Zapatero.

Yo no sé cuántos votos puede ganar Rubalcaba con estas gracietas pero lo importante no es que lo Rubalcaba espere de Dios sino lo que Dios espera de Rubalcaba.

Eulogio López

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