Ningún directivo tiene asegurado su puesto en la nueva Siemens. Tampoco Pascual Dedios, el otrora candidato para sustituir a Belil

 

García exige a los directivos "profesionalizar las ventas": menos contactos políticos y mirar al sector privado.

La llegada de Rosa García a Siemens para sustituir a Francisco Belil no fue un simple cambio de nombres en el organigrama. Para empezar porque Siemens procura estar atenta a los cambios políticos a la hora de nombrar a sus directivos y, si Belil era un hombre de tendencia más bien progresista, García se ubica en una línea ideológica algo más conservadora.Sin embargo, en materia empresarial, las ideas de la nueva consejera delegada de Siemens España, pasan precisamente por "profesionalizar las ventas". Esto significa que los directivos de la compañía se centren más en los contactos profesionales que en los políticos. La multinacional alemana todavía no ha logrado frenar su fama de lograr contratos gracias a algo más que "contactos" políticos. La primera ejecutiva de la compañía en España cree que hay mucho producto y pocas ventas en nuestro país.

Así que los jefes de Siemens tendrán que trabajarse más el producto. Sobre todo, teniendo en cuenta que la nueva CEO ya les ha advertido que nadie tiene asegurado su puesto. Tampoco Pascual Dedios, responsable de la división de Productos y Sistemas Industriales y en su momento el candidato más firme para sustituir a Belil. No hay duda de que García está dispuesta a revolucionar la compañía empezando por arriba. El propio Belil ni siquiera tiene despacho en la sede de Siemens. De poco sirve ya su amistad con Löscher, que le mantuvo en el puesto a pesar de haber superado los 60 años, límite de jubilación de los altos directivos en las empresas alemanas.

En todo caso, García prepara una despolitización de Siemens que busca fortalecer a la compañía. No es que los resultados del grupo sean negativos, porque el consenso de los analistas estima importantes crecimientos de ventas. Más bien parece que, en tiempos en que los Estados no son lo que eran, las multinacionales buscan un negocio menos dependiente del sector público.

Mariano Tomás

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