Con el rescate de la banca española se ha entrado en una vereda que en teoría no tiene vuelta atrás. Podríamos resumirla así: ningún banco puede quebrar

Pero, curiosamente, son los propios banqueros, los que no han solicitado ni recibido ayudas, quien optan por lo que en Hispanidad llevamos repitiendo desde que comenzó la crisis financiera, en agosto de 2007: que quiebren los bancos quebrados.

El lunes, el presidente del Banco Popular volvía a insistir: no hay que ayudar a los bancos quebrados. Los inviables, los 'zombies', que diría el presidente del BBVA, Francisco González, deben salir del mercado. Esa es la única solución a la crisis.

Y es lógico que lo diga Ángel Ron, porque junto a Caixabank, han sido las dos entidades que se han comido bancos en crisis -el Popular al Pastor, Caixabank a Caixa Girona y a Cívica- sin ayudas públicas. Y les va a costar digerirlos.

Lo que no es lógico es que lo diga Francisco González (FG), que tras pedir la liquidación de los 'zombies' se ha comido a Unnim con ayudas públicas, con la más lesiva, para el erario público, de todas las ayudas estatales.

En cualquier caso, el rescate ha acentuado los agravios comparativos entre buenos y malos gestores. Y, lo que es más importante, hace todavía más complicada la única salida a la crisis: que quiebren los quebrados, que se pague a los depositantes y se abandone a los inversores.

Eulogio López

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