Como siempre, Noticias Globales (nº 1164) tiene la mejor información sobre la Universidad católica de Perú, que ya no podrá llamarse católica. Aporta la web argentina de Juan Claudio Sanahuja la durísima carta enviada por el cardenal Bertone (en la imagen) donde se mencionan, por ejemplo, los halagos de la universidad peruana al recientemente fallecido Peces Barba.

No es la primera vez que el Papa Benedicto XVI tiene que insistir en este pequeño detalle: si una universidad se llama Católica, debe impartir enseñanza católica. Y si no, dado que la institución ha sido copada por anticristianos, al menos debe dejar de llamarse católica. Ya saben, por aquello de no confundir a la grey que ya anda bastante confundida.

Lo mismo ha ocurrido con un buen grupo de universidades católicas, como Lovaina o Notre Dame. Aunque la mayoría de ellas fueron fundadas por la Iglesia, por lo que no deja de ser un robo, para la Iglesia lo más importante es que no se llame cristiano a lo que no lo es, porque el actual Nuevo Orden Mundial (NOM) no busca eliminar a Iglesia sino conquistarla y confundirla. Para ello, necesita llamar bueno a lo malo y malo a lo bueno.

Precisamente, también fue Noticias Globales (nº 1161) quien denunció otra inversión de conceptos morales: la retorcida medida de Obama para obligar a los centros católicos a perpetrar abortos. En paralelo el progre especulador financiero George Soros, multimillonario gracias a su parasitario negocio, apoya en paralelo esa medida de la Casa Blanca. Se trata de pervertir al cristiano.

Que ya no es el relativismo la herejía a la que se enfrenta la Iglesia sino la blasfemia contra el Espíritu Santo. La blasfemia contra el Espíritu Santo, aquella que no se perdonará ni en este mundo ni en el otro, no es más que eso: quiero seguir llamándole católico pero no hago sino dar coces a la doctrina y al magisterio.

Esa es la batalla del siglo XXI. El relativismo o meliflua propuesta sobre el bien y la verdad ha quedado arramblada, porque no tiene media torta. Ahora se trata de algo más: no quieren destruir la Iglesia porque se han dado cuenta de que es imposible, quieren revertir la moral católica, objetivo mucho más letal para el Cristianismo, aunque me temo que, como el relativismo, sencillamente imposible.

Eulogio López

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