Ahora resulta que mis queridos colegas económicos consideran que Rodrigo Rato mató a Manolete.

La puñetera manía hispana de hacer leña del árbol caído empieza a molestarme muy seriamente.

Miren ustedes, Rodrigo Rato cometió un error dentro de una política de errores: su metedura de pata consistió en fusionar siete cajas de ahorros y convertirlas en un banco. Es decir, que se topó con ocho problemas: las siete entidades de ahorro y el nuevo banco.

Pero no fue Rato quien convirtió las espléndidas cajas de ahorros en bancos, sino Zapatero. Además, las cajas fueron forzadas a desaparecer y a entrar en un dramático proceso de fusiones absurdas.

Otrosí: la Bankia de Rato no recibió ni un euro en ayudas públicas. Dinero de los ciudadanos han recibido CatalunyaCaixa, Unnim, la CAM, CCM, Novacaixa Galicia, Unicaja… Pero no Bankia. Bankia sólo ha recibido créditos al 7,75%.

Es verdad que Rato no ha querido fusionarse con Caixa, pero también es verdad que un Gobierno no debe entrometerse en las decisiones corporativas de un banco… que no ha recibido un euro de dinero público.

Rato, por último, ha sido víctima de sus propios compañeros del Partido Popular.

Vamos ahora con Rasputín Rubalcaba (Si le das la espalda, te la clava). A este chico habrá que hacerle un monumento: el monumento al cinismo. Su demagógica berrea debe pasar a los anales. Advierte al Gobierno que "nadie entendería que haya dinero para ayudar a los bancos y no para los hospitales y para educación".

Oiga pollo, fue el Gobierno Zapatero, que usted vicepresidía, y el actual gobernador con carné del PSOE del Banco de España, a quien usted nombró, el que ha repartido dinero público para la banca, por ejemplo, en todos los casos antes citados. El PP se encontró con ello y, por el momento, no ha concedido ayudas a la banca, salvo las ya comprometidas por el Gobierno ZP.

Por último, resulta que Rato no lo ha hecho mal. Quizás resultaba una tarea imposible, pero la fusión -absurda fusión, sí- de siete cajas en un banco, no iba por mal camino: sólo que carecía de liquidez.

No, Rato no lo ha hecho mal como banquero. De hecho, nadie podría haber reflotado Bankia sin ayudas. En Hispanidad pensamos que no debe haber ayudas, pero ensañarse con quien afrontó la fusión más difícil sin cortarle un euro al ciudadano me parece propio de mezquinos.

Eulogio López

[email protected]