Dice el presidente del Gobierno Mariano Rajoy que había que salvar Bankia porque suponía un riesgo "sistémico".

Oiga, ¿qué es sistémico? Que si cae Bankia se cae el resto de la banca. Algún antisistema financiero -por ejemplo, yo mismo- podría concluir que la caída del sistema no es tan mala pero dejemos eso para no molestar en exceso.

¿Por qué razón, si se cae Bankia, se han de caer el resto de los bancos? Dice el señor Rajoy que con los 23.000 millones de euros que se le van a regalar a Bankia se protegen los depósitos de sus clientes. Mentira, con eso se protege el dinero de sus inversores y el de la propia entidad.

A Bankia hay que dejarla sola y, si quiebra, lo único que ha de hacer el Estado es devolver su dinero a los depositantes, que no a los inversores. Por eso, el FGD se llama Fondo de Garantía de Depósitos, no de garantía de inversiones. El dinero de mis cuentas corrientes, de mis depósitos, de mis IPF es mío. Por el contrario, el dinero de quien adquirió una acción preferente es un riesgo que asumió quien pretendía una rentabilidad mayor. Arriesgó y perdió: como le ocurre a cualquier firmante de una hipoteca o a cualquier comerciante que no vende lo suficiente para rentabilizar su negocio.

El Estado español garantiza 100.000 euros por depositante y entidad. Incluso debería garantizar el 100 por 100, como hacen los alemanes. Y aún así, le saldría mucho más barato que lo que nos cuesta salvar Bankia.

Pero es que, encima, don Mariano asegura que no dejará caer a ningún banco español. ¡Pues la está armando buena! "A bodas me convidan", pensarán los malos gestores: haga lo que haga vendrán a salvar mi barbaridad. ¿Quiénes? El Gobierno, con el dinero de todos los españoles.

No lo duden, cuando oigan a un político o a un banquero hablar de riesgo sistémico no se refieren al sistema económico sino a su sistema de poder.

Que no es lo mismo.

Eulogio López

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