La cristiandad crea fiestas, la progresía subsidios, conocidos como derechos. La cristiandad ha creado la Fiesta de los Reyes Magos, personajes reales, fueran o no reyes, fueran o no tres, fueran guiados por una conjunción astral singular -que es perfectamente posible- o por una estrella interior.

Y con esos elementos reales se ha creado la fiesta más disfrutona y más vivida de Occidente, además de la más española.

Si nuestros políticos, empresarios y sindicatos se la cargan trasladándola a un viernes o a un lunes por criterios -más que discutibles- economicistas, demostrarán lo que son: unos necios utilitaristas que no han caído en la cuenta de que el utilatarismo constituye la menos útil de todas las doctrinas políticas.

La progresía imperante no ha creado una sola fiesta. Sus "días mundial de..." no son más que tristes remedios que a pocos interesan. La especialidad del relativismo progre consiste en crear falsos derechos que sólo persiguen un subsidio público, adjetivo, éste último, con mucho pedigrí -y en ocasiones necesario- pero que sólo implican vivir gracias al dinero de los demás.

Tanto es el amor de los progresistas por la subvención que los pobriños sufren una feroz confusión acerca de los derechos humanos. Para no poner ejemplos políticos pondré uno privado: la nueva campaña de Coca Cola nos invita a reclamar el 'derecho a soñar'. Pero oiga, soñar no es tal, porque un derecho es algo que alguien te puede arrebatar, y nadie te puede arrebatar los sueños. Y si por soñar entendemos ambicionar, pues tampoco. Puedes ambicionar lo que quieras, otra cosa es que los demás tengamos que financiar tus ambiciones y que el Boletín Oficial del Estado tenga que regularlo.

Dejemos en paz a los Reyes Magos porque tiene lo que debe tener una fiesta: esencia y circunstancia, origen cierto y satisfacción para quien la vive.

Chesterton lo resume mucho mejor que yo: la religión crea tradiciones, la modernidad sólo ha creado modas. Como tales modas, pasajeras y fútiles.

Eulogio López

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