• La deuda a largo plazo de la multinacional ha crecido un 5,4%, hasta los 58.652 millones de euros, aunque la financiera se ha mantenido casi estable: sólo ha crecido un 0,3%.
  • Ante los dos caminos para reducir deuda y pagar a los bancos -generar ingresos o vender 'las joyas de la abuela'- Alierta ha optado por esto último.
  • La otra opción para hacer caja -emitir bonos- ya la ha utilizado y además tiene una consecuencia peligrosa: hay que pagar los intereses.
  • De hecho, la multinacional ya ha tenido que abonar un 18% más de gastos financieros en lo que llevamos de año.
  • Y el negocio en España no ayuda: los resultados en nuestro país bajan un 13,6%, aunque mantiene cuota.

De cómo contar a los accionistas y al mercado, que el principal problema de la sociedad es su deuda financiera, nos da este miércoles Telefónica -presidida por César Alierta (en la imagen)- un ejemplo creativo. Es complicado explicar que 58.652 millones de euros de deuda a largo plazo ( 5,4%) y 10.682 millones de euros ( 0,3%) de deuda financiera, pueden pasar por alto en una presentación de cuentas, si no se recurre a los eufemismos de presentar deudas netas, dar resultados con el OIBA (resultado operacional antes de amortizaciones), pasar de puntillas por las desinversiones, etc.

Pero la testaruda realidad asegura que, cuando la deuda financiera es el principal argumento de unas cuentas, la cruda realidad es que para pagar, o bien generas recursos con tu negocio, o vendes activos.

La economía particular, la de los "de a pié", en estos momentos de presión financiera recurre a la venta de "oro" (el que lo tiene). De aquí, la proliferación que observamos de los establecimientos de compra de oro en España. ¿Quién no ha recibido en las calles de nuestro país una tarjeta de estos establecimientos? Pues salvada la distancia, Telefónica está desinvirtiendo para hacer caja y pagar a los bancos. Así, ha sacado a bolsa su filial Telefónica Alemania, ha vendido Atento y Rumbo, además ha canjeado acciones preferentes por acciones de su autocartera y está agrupando el negocio en Hispanoamérica para sacarlo a bolsa.

Agobia la lectura de la relación de emisiones de bonos y otros instrumentos que la sociedad ha emitido para lo mismo, conseguir más caja, pero esto tiene su cruel contrapartida: te quedas sin el colchón de tus activos y te "achicharran" los intereses, esto es, 2.419 millones de euros en lo que llevamos de año, un 18,3% más que en 2011 de gastos financieros, de los que 2.332 millones de euros son intereses. Es lo que ocurre cuando tienes que pagar la hipoteca, en este caso de una sobredimensión estructural.

Y ¿qué pasa en Telefónica España? Pues que las cosas no van bien. Para los que ya no somos precisamente jóvenes, el tiempo de las "Matildes" (acciones de Telefónica), queda muy lejos. El negocio no va bien y la competencia es grande, por lo que los resultados se resienten y bajan un 13,6%, que hace bajar un 24% la aportación al resultado multinacional, por lo que el negocio en España es la cenicienta de la compañía.

Esperemos a ver qué nos depara el lanzamiento de Movistar Fusión, una plataforma de multiservicios que pretende cubrir las necesidades de comunicación de los hogares españoles a unos precios que se anuncian competitivos, pero esto lo tendremos que ver en los próximos meses. Entre tanto, a seguir pagando intereses, vender o emitir si hace falta y reducir estructuras. ¡Es lo que hay!

Rodrigo de Silos

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