• Sorprende que el resultado de explotación consolidado baje un 17,7 mientras el beneficio neto sube un 20,6%.
  • Pese a ello, el mercado español no ha recibido con buenos ojos el consolidado.
  • Lo mejor, los ingresos en España y los márgenes en Iberoamérica, aunque este último venga dañado por el tipo de cambio.
  • Y la deuda sigue pesando, por más que se cumpla el calendario previsto, bastante modesto.
  • Otro reto: adecuar la estructura de Telefónica de España a sus ingresos.

Los resultados correspondientes al primer trimestre en Telefónica se caracterizan por dos porcentajes: un resultado operativo que baja un 17,7% frente a un beneficio neto que sube el 20%. Y eso en una empresa que aunque está cumpliendo, más o menos, como Montoro el déficit público, su plan de deuda, lo cierto es que ésta sigue en los terribles 50.000 millones de euros.

César Alierta (en la imagen) es el presidente español que más cree en el mercado bursátil. Dedica a él muchos esfuerzos a la más completa de las atenciones. Y eso que el mercado le mide al gramo, que diría un castizo, la cotización. De hecho, a pesar de un fuerte incremento del beneficio, que presagia el del dividendo -o debería presagiarlo- y no ha recibido con entusiasmo los resultados. Los ingresos consolidados descienden el 1,5% y más de la mitad proceden de Hispanoamérica. En pocas palabras, puede decirse que los ingresos evolucionan bien en España y los márgenes bien en Iberoamérica, a pesar de las pérdidas por diferencias. En cambio, en el Reino Unido se diría que ninguno evoluciona bien.

En el caso español, además hay que considerar que la vieja Telefónica está abocada a mayores reducciones de gastos. Gilpérez ha supuesto un revulsivo en la compañía pero no nos engañemos: hay que reducir el volumen de Telefónica, porque el crecimiento de los ingresos no puede cubrir una dimensión que viene de la vieja Compañía Telefónica Nacional de España.

Por lo demás, Telefónica, a largo plazo, se enfrenta a la viabilidad de una operadora de voz en el mundo con Internet. La respuesta fue Telefónica Digital, pero eso es todavía un embrión.

Eulogio López

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