• La reforma Soria le ha costado a Iberdrola 507 millones de euros y los cambios regulatorios en el Reino Unido otros 27 millones.
  • Además, ha tenido que pagar 316 millones de euros de gravamen por acogerse a la actualización de balances.
  • Mientras, los gastos operativos han bajado un 2,9%.
  • El apalancamiento de la eléctrica sigue elevado a pesar de bajar del 47,1% al 44,9%.
  • El Consejo de Administración ha fijado el dividendo entre el 65% y el 75%.
  • Y en el fondo, una duda: ¿aguantará este sector tan mal acostumbrado a las tarifas reguladas, una situación como la actual de revisión de las subvenciones y con un mercado de energía realmente libre

Perdón por el titular pues puede parecer un tanto mordaz, pero me quería referir a la temporada del año, otoño, representada por el fruto del castaño y no a las previsibles 'castañas' en el sentido más coloquial de la palabra, prometen los avances de cuentas a 30 de septiembre de nuestras principales sociedades.

La primera es Iberdrola, presidida por Ignacio Sánchez Galán (en la imagen), ya empezamos con mal pie, pues sus resultados de 2.274,8 millones de euros no son muy alentadores ya que son un 3% inferiores a la misma fecha en el 2012. Complicado el negocio energético pues requiere de unas grandes inversiones para la producción y en especial en las referentes a las energías renovables.

Aquí Iberdrola encuentra la principal justificación para sus resultados, más concretamente en el cambio regulatorio que está sufriendo en cuanto a los tratamientos fiscales estas energías antes fuertemente subvencionadas por las Administraciones y que ahora ven reducido su rendimiento con el lastre de amortizar unas inversiones importantes.

El impacto de estos cambios regulatorios en la cuenta de resultados se cifra en -503 millones de euros en España y 27 millones de euros en el Reino Unido, que produce un efecto multiplicador perverso en las tarifas, ya que se ven incrementadas, y como consecuencia Iberdrola pierde competitividad en los mercados. A esta repercusión regulatoria, Iberdrola añade la eliminación de los derechos gratuitos de emisión de CO2 y la evolución de los tipos de cambio para acabar de justificar este resultado.

Es cierto que a la vista pura y dura de la cuenta de resultados, las partidas de ingresos corrientes, provisiones, derechos de emisión y tributos, estos últimos por mor de los 316 millones de euros que Iberdrola ha tenido que pagar como gravamen por haberse acogido a la actualización de balances, son las que marcan el resultado ya que los gastos operativos han descendido en un 2,9% y en este periodo la contribución de los ingresos no de explotación (cuota joyero de la abuela) ha sido negativa.

Hay dos aspectos fuera de la cuenta de resultados a resaltar, uno es la reducción en 1.766 millones de euros de la deuda neta de la sociedad, lo que reduce el apalancamiento del 47,1% al 44.9%, que nos parece aún una cifra importante y que como contrapartida tiene unos plazos mayores de endeudamiento. Y el otro la publicación este mismo miércoles de los acuerdos del Consejo de Administración sobre dividendos, en los que se fija entre el 65% y el 75% el porcentaje de resultados a distribuir, además de contemplar la remuneración a los accionistas con el dividendo flexible (en acciones), por lo que para su pago se realizarán ampliaciones ex profeso, procurando a su vez la amortización del mismo importe de autocartera.

Solo una incertidumbre, ¿aguantará este sector tan mal acostumbrado a las tarifas reguladas, una situación como la actual de revisión de las subvenciones y con un mercado de energía realmente libre ¿La economía real aguantará la repercusión de las tarifas energéticas reales

Rodrigo de Silos

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