• No obstante, como ocurría con el Santander, todos los bancos españoles tienen que recapitalizarse ante la Europa bancaria.
  • En cuanto a resultados, La Caixa ha decidido amortizar la difícil deglución de Cívica.
  • Popular no renuncia a ser uno de los grandes y competirá por Catalunya Caixa en busca de ayudas públicas.
  • Respecto a Banesto, Emilio Botín simplemente no encuentra salida: difícil de vender, sólo quedaría la absorción por la matriz, que no aporta mucho.

La capitalización se ha convertido en la clave del negocio bancario y, si aplicamos los criterios que pretende Basilea III, resulta que nos encontramos con un déficit de capitalización importante en toda la banca española.

Tres entidades han presentado hoy resultados correspondientes al primer semestre del año: Caixabank, Popular y la filial del Santander, Banesto. En cuanto a la cascada de resultados, Caixabank, presidida por Isidro Fainé (en la imagen), presenta el semblante más risueño. Ha anticipado el saneamiento exigido por la costosa deglución de Cívica, justo en el momento en que pierde los dividendos de Telefónica, de la que posee un 5%.

Respecto al Popular, aún afronta una mayor deglución, la del Pastor, con lo que las necesidades de saneamiento se multiplican. Ángel Ron no está dispuesto a que Catalunya Caixa se la quede el Santander. Lógico.

Respecto a los resultados más flojos presentados en la jornada, los de Banesto. Lo cierto es que la marca filial de Emilio Botín se está quedando sin salida: no es posible venderlo porque todavía nadie quiere comprar un banco español. ¿Absorberlo? ¿Para qué? Al Santander le sobra cuota en España, aunque, eso sí, pretende obtener las ayudas que le supondrían absorber a Catalunya Caixa... como el Popular.

Vamos con la clave del momento, cuando la futura Europa bancaria va a medir la sanidad bancaria según su coeficiente de recursos propios.

Empezamos por La Caixa.

A cierre de junio 2012, los recursos propios de Caixabank eran de 21.916 millones de euros ( 5,6%), mientras que sus activos totales eran 281.554 millones de euros ( 4,1%); ambas cifras están en consonancia con la evolución de las economías en las que opera.

Como todo lo que no es propio es de otros, los recursos ajenos totales por diferencia son 259.638 millones de euros ( 4%) y el coeficiente de garantía (RP/RA) actual es del 8,44%, que mejora en 0,13 puntos el registro anterior.

Si el ratio ortodoxo es del 9% para todos los bancos, el déficit de recursos propios sería de 1.451 millones de euros que supone un 7% de sus recursos propios actuales. Por tanto es de esperar que pronto alcance el citado 9%. Con un beneficio semestral de 166 millones de euros (cae un -80,1%) tardaría 4 años sin dividendos en recuperar la ortodoxia.

En cuanto a los datos respecto de la dotación a saneamiento de activos no parece que debieran de ir entre los de pérdida por deterioro de activos, en cuyo caso la información sería incompleta.

El Popular, algo peor.

A cierre de junio 2012, los recursos propios del Popular eran de 9.737 millones de euros ( 17,5%), mientras que sus activos totales eran 158.343 millones de euros ( 20,9%); ambas cifras reflejan una sorprendente vitalidad en otro de nuestros bancos celtibéricos.

Y... como todo lo que no es propio es de otros, los recursos ajenos totales por diferencia son 148.606 millones de euros ( 21,2%) y el coeficiente de garantía (RP/RA) actual es del 6,55%, que empeora en 0,20 puntos el registro anterior.

Si el ratio ortodoxo es del 9% para todos los bancos, el déficit de recursos propios sería de 3.638 millones de euros que supone un 37% de sus recursos propios actuales. Por tanto, en términos nominales habría de reducir los activos en cuantía proporcional (unos 40.400 millones de euros) o ampliar en los citados 3.600 millones.

Del estancamiento de activos de los semestres anteriores, ha pasado a un salto del 20%, así que no parece probable una ampliación más que por vía de las dotaciones a reservas. Con un beneficio semestral de 175,6 millones de euros (cae un -42,5%) tardaría 10 años sin dividendos en recuperar la ortodoxia.

El sistema discrecional y poco transparente que se practica en cuanto al valor de los activos totales deja al observador perplejo y en inferioridad de condiciones para opinar sobre su adecuación y sobre la calidad de la gestión. Sin embargo, se puede afirmar que las dotaciones a saneamiento de activos por 738 millones de euros ( 27,8%), son un esfuerzo sensible dentro de sus números para ir adaptando la contabilidad oficial del Popular a su realidad económica, pero no se sabe cuánto tardarán en este proceso.

Y Banesto, lejos de su meta.

A cierre de junio 2012, los recursos propios del BEC eran de 5.460 millones de euros (-3,5%), mientras que sus activos totales eran 102.888 millones de euros (-2,4%); ambas cifras reflejan la pobre situación de nuestra economía, que es la principal y casi única fuente de ingresos de nuestro celtibérico banco.

Como todo lo que no es propio es de otros, los recursos ajenos totales por diferencia son 97.427 millones de euros (-2,3%) y el coeficiente de garantía (RP/RA) actual es del 5,60%, que mejora en 0,36 puntos el registro anterior.

Según los entendidos, el ratio del 9% es el razonable para todos los bancos; en tal caso, el déficit de recursos propios sería de 3.308 millones de euros que supone un 60% de sus recursos propios actuales. Por tanto, en términos nominales habría de reducir los activos en cuantía proporcional (unos 36.760 millones de euros) o ampliar en los citados 3.300 millones.

Lo cierto es que va reduciendo sus activos paulatinamente (eran de 120.000 millones de euros en 2010), así que no parece probable una ampliación más que por vía de las dotaciones a reservas. Con un beneficio semestral de 34,5 millones de euros (cae un -87,9%) tardaría 47 años sin dividendos en recuperar la ortodoxia.

En cuanto a sus activos totales señalar que, con el sistema discrecional que se practica, las dotaciones a saneamiento de activos por 457 millones de euros ( 71,9%), son un esfuerzo sensible dentro de sus números para ir adaptando la contabilidad oficial del BEC a su realidad económica, pero no se sabe cuánto tardarán en este proceso.

Miriam Prat

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