Miguel Sebastián asegura que con Sacyr-Pemex la españolidad está asegurada. David Taguas, en representación de SEOPAN -creo- defiende el informe interno de los mexicanos. Julio Segura no mueve ficha a pesar de los 'errores' de la sindicación. El martes se celebró la primera reunión para refinanciar la deuda de Sacyr. Y entre los prestamistas, el Instituto de Crédito Oficial

Vuelve el clan Intermoney, aquel conjunto de financieros socialistas capitaneados por el que fuera ex vicepresidente de la CNMV, Carlos Arenillas, esposo de la ministra de Educación, durante la triunfante primera legislatura Zapatero, es decir, Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo. Fue el mismo clan que intentó que Luis del Rivero consiguiera expulsar a Francisco González de la Presidencia del BBVA: zapaterismo en estado puro.

Y por si no había quedado claro, el Instituto de Crédito Oficial, ese que no tiene dinero para las pymes, figura entre los prestamistas. Sacyr tiene una deuda con el ICO de 300 millones de euros de los precitados 5.000. Y lo más grave es que no era un prestamista inicial, es decir, de la época de vino y rosas, cuando las relaciones entre Del Rivero y Brufau eran inmejorables. Ni mucho menos. Precisamente el ICO ha entrado para sustituir a entidades que querían marcharse a medida que las relaciones entre constructora y petrolera se deterioraban y el apalancamiento de Sacyr crecía. En resumen, el banco público tendía la mano al constructor amigo.

En conclusión, el clan Intermoney y el zapaterismo en apoyo del presidente de Sacyr, Luis del Rivero, en su pugna por hacerse con la petrolera Repsol y echar a Antonio Brufau.

Empezando por el titular de Energía: Miguel Sebastián, ministro de Industria, callado desde que Felipe González y Alfredo Pérez Rubalcaba se le echaran encima, ha vuelto a resaltar que la españolidad de Repsol está asegurada. Es decir, que aunque triunfará el dúo hispano-mexicano Sacyr-Pemex, su amigo Del Rivero, para entendernos, la petrolera seguirá siendo española.

En la misma mañana del miércoles el que fuera segundo de Sebastián, hoy en la patronal SEOPAN, David Taguas, ha llegado más allá, al asegurar que no debe malinterpretarse el informe interno de Pemex, que alguien filtró a la prensa mexicana, y que la petrolera estatal de aquel país no niega pero considera que se sacó de contexto.

Las malas lenguas dicen que se ha interpretado hasta demasiado bien. Pemex confiesa en ese documento que si controla Repsol tendrá acceso a su tecnología de aguas profundas a un precio diez veces inferior al que le ha costado el 5% del capital que ha comprado de la petrolera española.

Por su parte, otro allegado al clan Intermoney, el también socialista y presidente de la CNMV, Julio Segura, no entra en la necesaria investigación del regulador -tampoco quiso entrar la Comisión Nacional de la Energía, CNE), a pesar de que se ha publicado la existencia de un pacto -no se sabe si cierto, pero muy lógico, según el cual, si la toma de Repsol no le permite a Del Rivero solucionar su problema de sobreendeudamiento, los mexicanos tendrían una opción de compra sobre el paquete de Sacyr en Repsol.

Tampoco ha investigado Sacyr el empeño de Luis del Rivero de dejar bien claro que en ningún caso pasarán del 20% de Repsol (con la sindicación les concede un 29,8%) y que si lo hiciera cualquier consejero incluido en la operación se paralizaría el acuerdo hispano-mexicano. Curioso, porque Del Rivero tiene el enemigo en casa, y Demetrio Carceller o Juan Abelló podrían sentir tentaciones de cargarse el acuerdo.

Hablando de deuda el martes 20 se celebró la primera reunión entre Sacyr, la banca acreedora, pues el crédito de 5.000 millones de euros con los que Del Rivero adquirió Repsol. Ha pedido refinanciar por tres años y los bancos le han advertido que exigen más garantías: de Repsol, de Testa o de Valoriza. Lo malo es que Repsol no cubre. Testa ya ha sido utilizado y a Valoriza le falta tamaño.

En cualquier caso, el Zapaterismo libra su última batalla de poder, esta vez a favor de Luis del Rivero, con el peligro de que la segunda industria española acabe en manos del Gobierno mexicano al igual que Endesa acabó en manos del Gobierno italiano.

Eulogio López

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