• Antonio Brufau da carpetazo al asunto antes de la presentación de resultados.
  • El error fue poner a la venta la división de GNL por 3.000 millones de euros, cifra a la que hubo que renunciar desde las primeras semanas del proceso.
  • El problema es que si la inversión en Canaport (Canadá) queda fuera, las agencias de riesgo seguirán insistiendo en consolidar la deuda adscrita a este activo.
  • La venta de GNL, además, puede acelerar el distanciamiento entre la petrolera y Gas Natural Fenosa.

A la hora de cerrar esta edición se desconocía el precio de venta de la división de GNL a la Shell, que desde el comienzo, fuera el objetivo del presidente, Antonio Brufau (en la imagen). Sin embargo, y como ya adelantara Hispanidad, el precio final quedará muy por debajo de las expectativas de Repsol, que consistían en colocar la división de GNL por 3.000 millones de euros. Al poco de comenzar el proceso hubo que renunciar a ello y comenzar a trocear el paquete, sobre todo la planta canadiense de Canaport.

Y esto representa un problema, porque uno de los motivos de venta era sacar del balance la deuda asociada a esta planta y a los gasoductos adosados a la misma. Y ya se sabe qué es lo que analizan las agencias de riesgo: la deuda y nada más que la deuda. El negocio les importa poco salvo para extraer el cociente de apalancamiento.

En cualquier caso, Brufau ya ha cumplido, con cierto retraso, su primera etapa. Quería vender GNL para reducir apalancamiento y para acelerar el proceso de desinversiones previsto, es decir, 4.500 millones de euros. No logró cerrarla el 31 de diciembre y ahora lo ha conseguido antes de la fecha límite para presentar las cuentas de resultados de 2012, es decir, el 28 de febrero. En cualquier caso, antes de conocerse los términos definitivos, no son pocos los que apuntan a calificar la operación como una venta demasiado precipitada.

Eso sí, su salida de GNL coadyuva al proceso de distanciamiento entre Repsol y Gas Natural Fenosa (GNF), relaciones ahora más tranquilas pero que alcanzaron niveles de tensión importantes por los contratos de suministros de GNL a Argentina.

Y sobre todo, tras cerrar GNL, es la hora de las preferentes, el otro gran reto de Brufau. 3.000 millones de euros en estos títulos a los que hay que dar salida. Y ojo, porque la Caixa, su principal accionista, está muy interesada en que se acelere el proceso.

Miriam Prat

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