• A la misma compañía a la que se lo vendió en Brasil: Sinopec.
  • La petrolera española ha transferido el 20% de los bloques 16 y Tivacuno, con lo que pierde la mayoría aunque sigue siendo el operador.
  • La venta coincide con el acuerdo Chávez-Cristina Fernández… que todavía nadie sabe en qué consiste.
  • Y en el entretanto, Brufau intenta consolidar la posición de la energética en Venezuela.

Según ha anunciado la propia Repsol, la venta de su filial Amodaimi Oil Company en Ecuador a la china Sinopec -la misma con la que llegó a un acuerdo en Brasil- forma parte del "programa de enajenación de activos incluido en el Plan Estratégico" de la petrolera, cuyo objetivo es "alcanzar una desinversión de 4.500 millones de euros" hasta 2016. Por ahora, sin incluir esta operación, lleva 1.850 millones de euros.

Vale, pero también es cierto que con la venta del 20% de su participación en los bloques 16 y Tivacuno, en Ecuador, el presidente de Repsol, Antonio Brufau (en la imagen) se blinda en cierta manera ante una posible expropiación al estilo YPF. No en vano, si a alguien temen en la petrolera es al dirigente ecuatoriano Rafael Correa, por encima incluso de Chávez o Cristina Fernández. Y es que Correa, además de ser capaz de realizar cualquier tropelía al estilo Kirchner, es muy listo y goza de una preparación intelectual de la que carecen otros homólogos hispanoamericanos.

Pero volvamos a tema. Tras la venta de su filial, Repsol ha perdido la mayoría que poseía en el consorcio que opera los bloques, aunque con su 35% continúa siendo el operador.

Y toda esta operación coincide con el convenio energético firmado por Chávez y Cristina Fernández entre las empresas estatales Petróleos de Venezuela (Pdvsa) e YPF. Acuerdo que, por cierto, nadie sabe en qué consiste realmente. Lo que sí es seguro es que ninguna de las dos partes pondrá un duro sobre la mesa: Hugo Chávez nunca lo hace y Cristina Fernández no puede porque no tiene.

Y en el entretanto, Brufau ha viajado a Venezuela para reunirse con el Gobierno del país. Objetivo: consolidar la posición de la petrolera.

Miriam Prat

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