Sacyr y Caixa quieren un incremento superior al 10% pero Brufau se niega

 

Manrique no consigue que la banca acreedora le valore la subida de la cotización de Repsol. Muchas entidades no quieren refinanciar, sino cobrar, y no se conforman con una venta mínima del paquete de la petrolera. Además, Pemex continúa recalcitrante.

Un año atrás la bronca era entre los entonces presidentes de Sacyr y vicepresidente de Repsol, Luis del Rivero, y el presidente Antonio Brufau. Una vez que Del Rivero fue cesado -aunque se ha negado a abandonar su cargo en el Consejo de la petrolera- parecía que la situación se normalizaba. Incluso las dificultades de Suárez Coppel, el líder de Pemex, en su propio Consejo, anunciaban la ruptura del pacto que provocó la crisis, entre la constructora y los mexicanos, hecho público el 29 de agosto.

Pero el problema sigue estando en Sacyr, necesitado de refinanciar antes del 20 de diciembre 4.900 millones de euros a un sindicato, liderado por el Santander. El nuevo presidente, Manuel Manrique, quiere vender cuanto menos mejor, lo suficiente para que los bancos le acepten la refinanciación. Ahora bien, eso es complicado. Los bancos más remisos a refinanciar, los extranjeros, quieren cobrar y marcharse. Para ello, le pedían a Manrique que vendiera un 10%, tarea en la que le está ayudando La Caixa.

Pero como la cotización de Repsol -garantía del crédito- ha subido Manrique ha pedido que se conforme con un 4-5% de venta. Y ahí viene el lío.

En paralelo, Manrique presiona a Brufau, y aquí le apoya La Caixa, que a todo banco le conviene en estos momentos recapitalizarse, que Repsol aumente su dividendo muy por encima del previsto 10%. Ahí Antonio Brufau se niega, porque considera que Repsol debe acometer muchas inversiones. Ahora bien, la acción combinada de Sacyr y Caixa, sobre todo está última, podría obligarle a cambiar de opinión. Es la misma guerra del dividendo un año antes sólo que ahora han cambiado los protagonistas.

Y por si fuera poco, Pemex continúa recalcitrante. Suárez Coppel confía en resistir al frente de la petrolea al menos hasta un cambio de Gobierno y, por el momento, no ha roto el pacto con Sacyr.

Miriam Prat

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