• Si lo de YPF tiene éxito, irá a por los dos bancos, Telefónica y Gas Natural.
  • Se trata de hacerse con el control de las compañías españolas presentes en Argentina pero sin pagar un dólar.
  • El peligro: aislar a Argentina del mundo, una política que no parece importar al hombre fuerte del país. Máximo Kirchner y a los ultras de La Cámpora.
  • Mientras, el verdadero problema argentino se relanza: la corrupción de una clase política capaz de dilapidar cualquier crecimiento económico.
  • Encima, La Cámpora controla a la policía y buena parte de la judicatura... y la delincuencia campa en Argentina.

La presidenta argentina Cristina Fernández (en la imagen) se ha quitado la careta. Una semana después de que asegurara que no se iba a nacionalizar ni a expropiar a Repsol, la petrolera argentina YPF, el ministro de Planificación argentino, Julio de Vido, ya ha dicho que apoya la supresión unilateral de licencias de explotación de los gobernadores de Chubut y Patagonia. Licencia de concesiones de Repsol, naturalmente.

En definitiva, hace una semana la culpa era de las regiones, ahora resulta que la Casa Rosada también apoya el expolio. Y en breve, Mendoza se podría unir al baile.

Remontémonos al origen. Un país que ha crecido por encima del 7% se encuentra ahora con un problema de déficit público acuciante, a costa de una clase política absolutamente corrupta. El Tesoro apenas tiene capacidad para afrontar la importación de energía necesaria para el invierno austral y es entonces cuando La Cámpora, el equipo de jóvenes ultraizquierdistas que controlan la nación, y que dirige el hijo de la presidenta, el temido Máximo Kirchner, entra en acción. Lanza dos cortinas de humo a cual más nacionalista: la recuperación de las Islas Malvinas y la recuperación de la petrolera YPF, filial de Repsol.

Ahora bien, suprimir la explotación de pozos solo significa obligar a Repsol a irse a los tribunales y que ninguna otra petrolera acepte trabajar en Argentina. Una huida de capital inversor en toda regla. Nadie querrá invertir en Argentina.

Pero eso poco le importa a los indocumentados de Máximo Kirchner. Ahora pretenden controlar YPF para poder vaciarla y sin pagar un solo dólar.

Y el problema es que La Cámpora ya controla buena parte de la judicatura y a las fuerzas del orden. Conclusión, la delincuencia, ya alta en Buenos Aires, se dispara. Otro factor de riesgo económico... y personal.

Eulogio López

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