• Aprueba la constitución de la filial dedicada a arrendar trenes a los operadores privados.
  • El presidente, Julio Gómez Pomar, explicó en el Congreso que esta filial será la única que cierre el año con beneficios.
  • Fomento comenzó la liberalización con Renfe Mercancías, con la idea de que dejara de ser una "rémora".
  • Ahora queda la asignatura más difícil: la liberalización del transporte de pasajeros.

La ministra de Fomento, Ana Pastor, anunció en marzo que Renfe se abrirá al capital privado para que entre un socio industrial en Renfe Mercancías, una de las cuatro filiales del 'hólding' público que preside Julio Gómez Pomar (en la imagen). La idea era clara: que Mercancías, la sociedad de transporte de mercancías en tren, dejara de ser una "rémora" y se convierta en un "elemento de competitividad y crecimiento económico".

Pues bien, la compañía pública da ahora un paso más en el plan de liberalización ferroviaria, al aprobar la constitución de la filial dedicada a alquilar trenes en el futuro a aquellos operadores privados que entren en el mercado del transporte de viajeros en ferrocarril. Es por tanto, un peldaño más en los planes de Ana Pastor, el que sigue a Renfe Mercancías.

A comienzos de año, la compañía se convirtió en un 'holding' del que pasaron a depender cuatro filiales: Renfe Viajeros, Renfe Mercancías, Renfe Fabricación y Mantenimiento y Renfe Alquiler de Material Ferroviario. Esta última, ya probada, se dedicará a arrendar trenes a los nuevos operadores privados que entren a competir con Renfe en transporte de viajeros y mercancías. El Gobierno ultima abrir a la competencia este último sector.

Renfe prevé, además, que esta nueva filial, Renfe Alquiler de Material de Ferroviario, será la única de las cuatro que cierre con beneficios su primer ejercicio (unos 600.000 euros). Lo avanzó el presidente de Renfe, Julio Gómez Pomar, cuando presentó en el Congreso de los Diputados la reestructuración de la compañía.

La nueva filial, Renfe Alquiler de Material de Ferroviario, pondrá a disposición de los operadores privados un parque de 51 trenes, 19 de AVE (Alta Velocidad), 12 de ancho variable -los que circulan tanto por las vías de un ancho convencional como por las del AVE- y dos composiciones de coches Talgo, 49 locomotoras (37 eléctricas y doce diésel), y 1.173 vagones para transporte de distinto tipo de carga y mercancías.

Ahora queda la signatura más difícil: pasajeros. Liberalizar los corredores de pasajeros significa hablar del AVE. Ahora bien, la ingente inversión realizada en la Alta Velocidad exige vender los corredores más sanos (Madrid-Barcelona, por ejemplo) a alto precio... o hacer un mal negocio.

Miriam Prat

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