El ministro de Justicia continúa anunciando pequeñas modificaciones a la ley de 2010, pero sin entrar en el fondo de la cuestiónComo recogimos recientemente, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, prepara una reforma de la ley del aborto algunos de cuyos aspectos adelantó recientemente en una entrevista a La Razón: "La malformación del feto no será ya un supuesto para abortar". "No entiendo que se desproteja al concebido, permitiendo el aborto, por el hecho de que tenga algún tipo de minusvalía o de malformación. Me parece éticamente inconcebible que hayamos estado conviviendo tanto tiempo con esa legislación. Y creo que el mismo nivel de protección que se da a un concebido sin ningún tipo de minusvalía o malformación debe darse a aquel del que se constate que carece de algunas de las capacidades que tienen el resto de los concebidos".

También anunció Gallardón que la legislación "volverá a un sistema de supuestos, que no será exactamente el que estaba vigente con anterioridad a la ley de plazos, porque la experiencia nos demuestra que algunos de esos aspectos deben ser revisados".

Lo último que se ha sabido sobre la reforma que se prepara es que el Gobierno ha defendido que uno de los argumentos que le lleva a reformar la Ley del Aborto de 2010 es que "no se sostiene" emitir juicios atribuyendo "hipotéticas y negativas" consecuencias sobre la salud de la mujer, si ésta no decide interrumpir su embarazo no deseado, según una respuesta parlamentaria dirigida a la diputada de ICV, Laia Ortiz, a la que ha tenido acceso Europa Press, en la que preguntaba al Ejecutivo sobre la exclusión de la malformación fetal como causa legal del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo.

Es decir, lo que sabemos hasta el momento es que el Gobierno volverá a una ley de supuestos en los que se puede abortar y anulará los plazos; no se podrá abortar por malformación del niño; y se supone que se restringirá (no se habla de suprimir o de permitirlo en algún caso, aunque todavía no lo sabemos exactamente) el supuesto de los posibles daños sobre la salud de la mujer si ésta no decide interrumpir su embarazo.

No obstante, todas estas medidas restringidoras del aborto en España no son más que un maquillaje para quedar bien delante de algunos. Porque, en definitiva, se podrá seguir abortando en nuestro país. Es decir, se podrá seguir matando a niños en el vientre de sus madres, aunque sea con otras razones o supuestos.

Recientemente, en Hispanidad, el presidente de la Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos, José María Simón, calificó como "una tomadura de pelo" la reforma del aborto de Gallardón. Y explicó que los abortos "se seguirán haciendo" porque aunque se suprima el supuesto de la malformación "siempre estará la excusa de la salud de la madre".

Pero, para más inri, el PP parece que se rasga las vestiduras con lo de que aborten las niñas de 16 años sin consentimiento paterno. Lo más seguro es que el PP permita que aborten, aunque eso sí, con el consentimiento paterno. Y, al mismo tiempo, el Gobierno del PP distribuye gratis la abortiva Píldora del Día Después en las farmacias de Madrid.

Algunos españoles no tragamos con las medias tintas e hipocresía del PP en el tema del derecho a la vida, donde no hay grises, solo hay blancos o negros. Al igual que no habría grises si el Parlamento aprobase en España, por ejemplo, que se puede matar a todas las madres mayores de 65 años; o se aprobase la esclavitud, o la lapidación de adúlteras. Sería muy democrático, sí, porque lo ha aprobado el Parlamento por mayoría. Pero, ¿sería humano?

Y es que hay cosas que están por encima o son anteriores a las leyes positivas: el derecho a la vida anclado en la ley natural. Y las leyes positivas deben respetar esa ley natural, el manual de instrucciones con el que Dios (o la naturaleza, para los no creyentes) nos ha dotado.

La solución la dio el doctor Simón: "A más de una mujer, si se le dijera: este es tu hijo, es así, este es el corazón que late y se le diera optimismo, ilusión y ayuda, incluso amabilidad, con eso muchas ya no abortarían".

José Ángel Gutiérrez
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