• Pretende multiplicar por 10 la tasa de generación pero no se atreve a reducir las subvenciones a la energía solar principal causante del déficit de tarifa.
  • Las cifras: por el nuevo impuesto, que podría contra las cuerdas al sector eléctrico, recaudaría 1.350 millones de euros. Pero sólo en primas a la solar costarán 3.700 millones de euros.
  • Desde Moncloa, Álvaro Nadal impone a Soria su política energética. Fernando Martí ha quedado en fuera de juego.
  • El embajador norteamericano, Alan Solomont, más prepotente que nunca, amenaza al Ejecutivo español.

La Triple A y los fondos norteamericanos, representados por el embajador norteamericano en España, Alan Solomont, están a punto de doblarle el pulso al ministro de Energía, José Manuel Soria (en la imagen), en favor de la carísima energía solar -en sus dos vertientes, fotovoltaica y termosolar-. Álvaro Nadal, el jefe de la Oficina Económica de Moncloa, se ha convertido en un defensor de la Tripla A, es decir, los tres mayores fabricantes de la energía más cara de toda -la termosolar-: Abengoa, Acciona y ACS.

El jueves comenzó de forma intensa. Al ministro Soria resulta difícil interpretarle pero una aseguraría que no se refirió en ningún momento a reducir las subvenciones a las renovables, especialmente a la solar, mientras ratificaba la sospecha del sector: decuplicar la actual tasa que se impone a los generadores. Eso significa que si ahora las eléctricas pagan 0,5 céntimos el MW, a partir de la entrada en vigor de la nueva norma pagarían 5 euros, lo que supone pasar de 135 millones de euros a 1.350 millones. Según la patronal UNESA eso supondría quedarse sin margen. Y en la patronal lo tienen claro: al igual que está ocurriendo con la nueva tasa sobre distribución, es decir, que nadie invierte en distribución, tampoco nadie invertiría en España.

Ahora veamos la cuestión desde el punto de vista del déficit de tarifa. Y desde ese lado, la medida paree un poco tonta: por una parte, el Estado recaudará 1.350 millones de euros más pero, al mismo tiempo, deja incólume las subvenciones a los dos tipos de energía solar, que el año pasado costaron a los españoles 3.700 millones de euros. Esto es, el ministro Soria, en lugar de reducir los costes a una energía ineficiente, eso sí, muy verde, resulta que sube los impuestos. ¿Cómo se compensaría los que reciben las familias Benjumea, Entrecanales, Florentino Pérez, los March y compañía? Pues subiendo la tarifa de la luz a todos los españoles, naturalmente.

La capacidad de presión de los verdes, especialmente de la Triple A se multiplica con el apoyo de un embajador muy especial como es el representante de Estados Unidos en España, Alan Solomont, que no en vano es un millonario más ducho en negocios que en política o en diplomacia. Solomont presiona de manera aviesa al Gobierno Rajoy para que mantenga la mamandurria con la energía verde que le dejara en herencia -maldita herencia- Zapatero. Una verdadera ruina pero que, no olvidemos, ha sido financiada en su mayor parte por fondos norteamericanos, que están poco dispuestos, no a perder dinero -ya han ganado hasta demasiado- sino a ganar menos.

En resumen, en lugar de reducir las primas a las renovables el ministro Soria, acongojado ante tanta presión, parece pretender aumentar la tarifa de la luz a todos los españoles y los impuestos a los generadores -verdes o no verdes-, pero sobre todo a los primeros. ¿Pero qué más a los primeros? Pues porque la energía solar no sólo es ineficiente y carísima sino que, además, cubre una parte ínfima de la demanda. Eso sí tiene preferencia sobre otras fuentes de energía que es, precisamente, lo que menos interesa en un momento de caída de la demanda: una energía que tiene que utilizar por narices, carísima, y con subvenciones públicas comprometidas para 25 años. Así, en lugar de solucionar el problema del déficit de tarifa, el ministro Soria lo va a aumentar. Lo mismo que la tarifa de la luz. Eso sí, podrá presumir de ecológico.

Miriam Prat

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