• En su último borrador de Reforma, todas las centrales preasignadas continuarán adelante. Benjumea, March, Entrecanales y Florentino, han salvado la situación. El embajador Solomont, también.
  • El espíritu de la gran reforma energética del PP sigue siendo el mismo de toda su política: en lugar de reducir gastos -subvenciones- aumenta los impuestos.
  • Las subvenciones a las energías renovables entre enero y mayo ascendieron a 3.812 millones de euros. Se calcula que a final de año las primas a la energía verde alcanzarán los 7.600 millones de euros.
  • La energía más cara ha vuelto a ser la fotovoltaica, que recibió una retribución regulada de 400 euros por MWh, es decir 8 veces más que la media del mercado.

Como si España fuera una república bananera, el embajador de Estados Unidos, Alan Solomont, ha impuesto su interesado criterio al Gobierno español: en la reforma energética que probablemente el viernes de la próxima semana presentará el Gobierno español, se le han dado garantías de que no se reducirán las primas a la energía solar, ni en su vertiente fotovoltaica ni en termosolar. En definitiva, que los fondos y bancos de inversión norteamericanos que han financiado un sector rentable sólo gracias a las primas del Gobierno y al déficit de tarifa y del que, muy a pesar del bolsillo de los españoles, podrán cobrar sus intereses.

Al mismo tiempo, también se cede ante la Triple A (Abengoa, Acciona y ACS) los tres grandes constructores de centrales termosolares, pues el ministro José Manuel Soria (en la imagen) piensa mantener todas las centrales preasignadas, con cargo al mismo bolsillo: el de los españoles. Las familias Benjumea, Entrecanales, March o los primos Albertos o Florentino Pérez pueden dormir tranquilos.

En resumen, la reforma energética del Gobierno Rajoy responde a lo que está siendo toda su política económica: en lugar de reducir gastos y subvenciones, como se supone a un partido que se dice liberal, ha abordado la reforma energética con una fuerte subida de impuestos a todo tipo de generación pero, eso sí, manteniendo el trato de favor a las renovables, especialmente a la solar. Al final quien pagará el pato será el de siempre: los contribuyentes y usuarios de la luz, porque todos usamos la energía eléctrica. En definitiva, subirá la luz durante mucho tiempo para que los empresarios ecologistas puedan seguir obteniendo beneficios.

Vamos con el escenario: las subvenciones a las energías renovables alcanzaron entre enero y mayo (última liquidación de la CNE) los 3.812 millones de euros, lo que representa un 32,6% más de lo previsto a comienzos del ejercicio y un 25% superior al mismo periodo del año anterior (3.099 mm€). Si no se toman medidas, a final de año las subvenciones a las renovables superarán los 7.600 millones de euros.

Más: el déficit de tarifa hasta mayo asciende a 2.500 millones de euros.

Y más, la energía más cara para el sistema es la solar fotovoltaica, que entre enero y mayo recibió una retribución regulada de 1.368 millones de euros, es decir 400,4 euros por MWh (frente a los 50 euros por MWh aprox. del mercado). Pese a que esta tecnología produce sólo el 7,7% de la energía del Régimen Especial, cobra el 35% de la retribución.

Y esto es el rayo que no cesa: a pesar del elevado coste de esta tecnología para el consumidor, se continúa instalando potencia fotovoltaica, desde la misma fecha del año pasado se han instalado 369 MW más, lo que supone un crecimiento del 9,4%.

Por su parte, la energía solar termoeléctrica recibe una retribución regulada de 272,7 euros por MWh y suma en los primeros cinco meses del año 290 millones de euros, frente a los 103 millones del mismo periodo del ejercicio anterior. La solar termoeléctrica produjo apenas el 2,4% de la energía vendida por el Régimen Especial, pero cobró el 7,6% de las primas.

Miriam Prat

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