• Aunque Rajoy afronta las andanadas del Duopolio de TV Antena 3-Tele 5.
  • Las redacciones de los dos diarios más vendidos, El País y El Mundo, intentan sortear la censura progubernamental que les imponen sus empresas.
  • Días después de vender Digital Plus a Telefónica, El País lanza una portada de domingo sobre el secreto bancario (que no es noticia).
  • Fuentes de El Mundo aseguran que el asunto Cuadrifolio fue una filtración de Moncloa... que ha quedado en nada
  • Y mientras, José Manuel Lara exige que Rajoy cambie al ministro Soria y que Soraya vuelva a tomar el mando de la política televisiva del Ejecutivo.
  • Es decir, que el Gobierno vuelva a favorecer al Duopolio.
  • La rebelión ha llegado incluso a las páginas de La Razón -Planeta- desde el cierre de los nueve canales de TDT.
  • Y Tele 5 amenaza con un fracaso de Cañete en las europeas.

Decíamos ayer que la frase de moda en la redacción de El País era la siguiente: "¿Cómo vamos a regar hoy los brotes verdes". Resume más que bien el estado de ánimo que reina en la redacción del periódico más vendido de España.

Lo cierto es que Mariano Rajoy ha conseguido controlar a toda la prensa escrita, al menos a la madrileña: El País, El Mundo, ABC y La Razón, los dos primeros con cambios incluidos en las direcciones. Y entonces ocurre que los periodistas de esos medios se han rebelado contra la censura progubernamental que les imponen su empresa y sus directores.

No ocurre lo mismo con el Duopolio televisivo de Tele 5-Cuatro y A3 TV-La Sexta, de los multimedia Planeta (José Manuel Lara) y Mediaset (Silvio Berlusconi) que, tras la decisión del Gobierno de cumplir la sentencia del Tribunal Supremo y cerrarles cinco canales, se han lanzado contra el Ejecutivo con el noble intento de que coseche una sonora derrota en las elecciones europeas del 25 de mayo. Aquí la rebelión periodística, que lucha por su independencia profesional, es a la inversa: por ejemplo, en las redacciones de Antena 3 TV, Onda Cero y La Razón los periodistas no quieren secundar una campaña de acoso y derribo contra el Ejecutivo Rajoy, a lo que les impele José Manuel Lara.

El cabreo del 'boss' de Planeta le ha llevado a exigir -en sede académica, en el IESE- la dimisión del ministro de Telecomunicaciones, José Manuel Soria. Asegura que con él no hay manera de llegar a ningún acuerdo. A Lara le iba mucho mejor cuando la resolución sobre el espectro radioeléctrico -en plata, como desobedecer al Supremo- lo llevaba, como el resto de la política informativa, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Ocurre que Rajoy se cansó de que las televisiones le arrearan a él un día sí y otro también, mientras nadie osaba criticar a su 'número dos'. Así que decidió, como adelantara Hispanidad, quitar a Santamaría dos atribuciones, la del CNI y el cierra de canales para pagar el dividendo digital. La primera fue para el titular de Defensa Pedro Morenés, y la segunda para José Manuel Soria.

Y ahora Lara asegura que con Soria no hay manera de llegar a acuerdos. No sabía yo que Gobierno y editores tuvieran necesidad de firmar acuerdo alguno. Lo mejor para la libertad de prensa es que se lleven fatal.

Vamos con la prensa. El País, días después de conseguir el apoyo del Gobierno para que Telefónica les salvara de la quiebra mediante la compra de Digital Plus, El País publicara una portada -domingo 11- en la que acusaba al Gobierno de controlar todas las cuentas bancarias de los españoles. Una noticia antigubernamental forzada, por cuanto España fue el primer país de Europa en cargarse el secreto bancario. Encima, dos organismos, Hacienda y la Seguridad Social, tiene potestad como para embargar cuentas corrientes de ciudadanos y, encima, para utilizar esa potestad en nombre de otros organismos, como los ayuntamientos yo la Dirección General de Tráfico.

En El Mundo pasa algo similar. Fuentes de la redacción trasmiten a Hispanidad que el caso Cuadrifolio fue filtrado por Moncloa para arremeter contra el PSOE, pero lo cierto es que se ha ido diluyendo como un azucarillo.

Malos tiempos para la libertad de prensa. No para los editores, sino para los periodistas.

Eulogio López

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