• Los barones regionales, especialmente los que abordan elecciones o se mantienen en coaliciones -como Núñez Feijóo o José Antonio Monago- piden un cambio.
  • Pero no sólo eso, también el titular de Exteriores, García Margallo, considera que la política económica de Montoro y Guindos no lleva a la recuperación.
  • En los primeros siete meses del año, la subida media de los convenios ha sido del 0,47% frente a una inflación que supera el 2%.
  • Sin margen, el Gobierno subió el IVA sin reducir las cuotas sociales y elevando los impuestos a profesionales y autónomos.
  • Margallo acusa a Guindos y Montoro de estar gobernando contra su propio electorado: las clases medias.

Ciertamente, la rebelión no es abierta, pero todo el mundo en el aparato del Partido Popular sabe que es un movimiento que crece y no puede hacer otra cosa que crecer.

El PP ha contradicho todo un programa electoral y toda su ideología económica, que consistía en bajar impuestos. Ha hecho justamente lo contrario: el peso del sector público es cada vez mayor con los conservadores y lo malo es que la provisionalidad con la que los ministros de Hacienda y Economía, Cristóbal Montoro y Luis de Guindos, plantearon su subida de impuestos, tasas y demás cargas al ciudadano, se convertirá en permanente.

Y lo malo no es que los impuestos suban sino que los salarios bajen. Durante los primeros siete meses del año, la media de los convenios supuso una subida del 0,7%, frente a una inflación que supera el 2%. Además, la elevada economía sumergida española (¿25%?) apunta a que los salarios reales no han subido el 0,7% sino que han bajado varios enteros.

Y la economía no crece. Por eso, los barones del PP comprometidos en procesos electorales próximos, como el gallego Núñez Feijóo, o que gobiernan en coalición, como el extremeño, José Antonio Monago, empiezan a despotricar, eso sí, en privado, que su puesto depende del líder.

Pero no sólo son los barones, sino también los propios ministros de Rajoy quienes piden un cambio respecto a la política impuesta por el dúo Montoro-Guindos, que no está dando resultados, y basada en una constante y creciente exigencia de esfuerzos a la población que se frustran por el peso de la deuda y la tiranía germana sobre los mercados monetarios, es decir, sobre el Banco Central Europeo (BCE). El capitán de este núcleo de rebeldes es el ministro de Exteriores, García Margallo (en la imagen), hombre con peso propio en el Ejecutivo.

Margallo se queja, además, de que el Ejecutivo está gobernando contra su propio cuerpo electoral, en especial contra las clases medias.

Demasiado pronto para saber dónde llegará el movimiento rebelde interno, pero, desde luego, es cada día más activo. Hasta en vacaciones.

Eulogio López

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