Se acabó el Ramadán, el mes del ayuno musulmán. Y está bien que el Papa felicite a los seguidores del Islam en su periodo sagrado.

Pero en España viven casi millón y medio de musulmanes. Y oiga, no estaría nada mal que la política del Gobierno Rajoy respecto al mundo árabe incluyera un mínimo de reciprocidad. Al igual que los musulmanes pueden abrir sus mezquitas en España los cristianos deberían poder abrir templos y evangelizar en el mundo árabe.

Pero claro, eso sería luchar por la libertad religiosa, principio clave de la convivencia internacional en el siglo XXI. Y al Gobierno Rajoy no le gustan los principios, sino más bien los finales y por la puerta de atrás. El nuestro es un Gobierno cobardón.

Además, a Rajoy sólo parece importarle una cosa: superar el caso Bárcenas y mantenerse en el poder. Lo llama estabilidad política.

Eulogio López

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