La soberbia alemana empieza a resultar un tanto patética. Mientras el primer ministro griego, Antonis Samaras suplicaba aire para respirar, el responsable de Finanzas teutón, Wolfgang Schäuble ( en la imagen), le abofeteaba diciendo que no se le concedería el aire solicitado porque no se trataba de una cuestión de generosidad. Pues sí señor, Schäuble: se trata justamente de eso. La Unión Europea actual está muerta y Alemania se dedica a dos cosas: exprimirla en su favor todo lo posible y, cuando expire, enterrarla. La generosidad fue la pieza clave de la formación de Europa, a través de un presupuesto y unos fondos comunes. Pero el presupuesto comunitario lleva cinco años congelado en una cantidad que no alcanza los 150.000 millones de euros, que no deja de ser la décima parte de lo destinado a tranquilizar los mercados y a salvar a la banca.Schäuble, como su jefa de filas, Angela Merkel, pretende que, una vez exprimida Grecia, expulsarla del euro.Y la amenaza afecta directamente España, quien no debe ni solicitar rescate en permanecer en el euro un día más. Rajoy no se atreve a volar solo porque ni confía en sí mismo ni confía en los españoles. Por eso, acabará como Grecia.
Eulogio López
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