Cumbre hispano-italiana, la decimoséptima. Un ministro económico de don Mariano Rajoy (en la imagen) me confía que "los italianos son muy peligrosos". El mismo ministro que, curiosamente, mantiene una gran confianza en los alemanes. O sea, algo muy parecido a lo que pensaban los franquistas en la postguerra civil: los alemanes son buenos chicos. En ocasiones nos extorsionan pero, en el fondo, son buenos chicos.

Pero don Mariano es indolente como buen gallego, y listo, como buen gallego. Empieza a percatarse de que Merkel sólo entiende un lenguaje: el del palo y tentetieso. Los italianos pueden ser un poco fulleros, ciertamente, pero están sufriendo la misma extorsión germana en la Unión monetaria, y las víctimas tienden a hermanarse entre sí.

Toda la extorsión sobre las deudas soberanas, española e italiana, habrían cesado si Roma y Madrid hubieran dicho a Berlín lo siguiente: mire usted, doña Angela, o vamos a la Unión Monetaria o abandonamos el euro. Al menos, con la vuelta a la lira y a la peseta, recuperaríamos la competitividad exportadora.

Pero no, Mario Monti y Mariano Rajoy sólo piden la Unión Bancaria, cuando lo que deberían pedir es la Unión Monetaria. En teoría, la Unión Bancaria no es más que ceder soberanía inspectora sobre los bancos. Una tontuna: al final, los bancos españoles seguirán siendo supervisados por los inspectores del Banco de España. Otra cosa es a quien reportan.

No, de lo que hablan Monti y Rajoy cuando hablan de Unión Bancaria es de que el Banco Central Europeo (BCE) compre deuda soberana de España y de Italia o bien siga prestando a los bancos de ambos países para que hagan exactamente o mismo.

Y es de justicia pedir esa Unión Bancaria pero deberían ser menos timoratos. Deberían exigir Unión Monetaria, es decir, eurobonos, porque lo ilógico es que el euro se haya construido bajo el absurdo de una sola máquina de hacer dinero y 17 Tesoros distintos emitiendo deudas a precios bien distintos.

Esa absurda dicotomía es la que ha hundido a España e Italia y la que ha beneficiado a Alemania.

Eulogio López

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