Tras ocho años de alianza de civilizaciones, España se ha quedado sin papel en el mundo. Vamos, que influye menos que un gitano en un juzgado.

Por eso, el nuevo ministro de Economía, José Manuel García Margallo, emitió un comunicado oficial asegurando que había mantenido una conversación telefónica con su homóloga norteamericana, la secretaria de Estado Hillary Clinton. Nunca una conversación telefónica recibió tantos honores en la diplomacia española.

Por lo demás, la prioridad es la economía, para ser exactos el paro y esa refundación de España consistente en reducir el tamaño del aparto público. Hemos creado una España tan vertebrada que tenemos a todas las vértebras enfrentadas entre sí y gastando el dinero de los contribuyentes.

Le brindo una idea a don Mariano Rajoy que, además, es barata: se trata de que la política exterior española tenga por objetivo la defensa de la libertad religiosa en el mundo. Empezando, por Nigeria, por ejemplo, donde las matanzas de cristianos a manos de musulmanes se ha convertido en el deporte rey del fanatismo nacional.

Entramos en una era donde el derecho a la libertad religiosa, más bien a la libertad de culto, se va a convertir en la paz y el derecho internacional. Es el momento de tomar esa bandera portes razones: es justa, es urgente y obedece a la tradición española, país creado por el Cristianismo, que es la religión ahora perseguida en los cinco continentes.

Mariano: defiende a los cristianos de Nigeria… y de cualquier otra zona de persecución. Te va mucho en ello. A ti y a la humanidad.

Eulogio López

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