Sesión de Control al Gobierno en el Congreso de los Diputados, mañana del miércoles. El líder socialista, Rubalcaba -señor Pérez Rubalcaba, que dice don Mariano- le espeta al presidente del Gobierno, señor Rajoy, que sus políticas económicas se componen de "medidas injustas e ineficaces".

Miren ustedes, todas no, pero el líder socialista no va desenfocado. El PP apunta bien y dispara fatal. Sí, hay que reducir el déficit público pero eso puede hacerse aumentando impuestos o reduciendo gastos. Rajoy (en la imagen junto a Rubalcaba) ha optado por las dos, pero sobre todo por la primera.

Respecto a la deuda, esa que parece situarnos al borde del rescate, lo mismo. España tiene menos deuda pública que la media europea pero paga más por ella, y todos los ajustes se los come el servicio de la deuda pública. Y encima con un sistema impositivo que empieza a resultar confiscatorio. Es más, al ritmo que vamos las medidas anti-déficit resultarán, en efecto, ineficaces, y el rescate no hará más que propiciar más ajustes sin que quede claro si el peso de la deuda se reducirá y si el déficit público remitirá. Sobre todo, porque las medidas de Rajoy han congelado la economía y faltan ingresos.

Sí, también es cierta la respuesta de Rajoy: estoy solucionando la herencia socialista. Pero eso ya no vale, don Mariano. O vale para hacer callar a Rubalcaba pero no para el resto de los españoles, que son muchos millones.

Lo más preocupante es ese determinismo fatalista de Rajoy: está tan convencido de que ésta es la política económica a aplicar que ni se plantea alternativas. No se plantea reducir impuestos laborales y aumentar los salarios más bajos. No se plantea salirse del euro. No se plantea reducir el tamaño del Estado. En fin, que va a hacer bueno a Rubalcaba.

Eulogio López

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